Maria Rosa Andrade
Poeta recién llegado
La espera desesperaba y dolía,
entre los cuatro o cinco días eternos
el dolor se soportaba entrando
y saliendo del hospital;
pero en ese último día,
y a las 9:53 de la mañana, mi pequeñita
como mariposa azul
se desprendió de mí,
su crisalida de amor.
La conexión y el re-encuentro
de nosotras fue precisa,
yo la necesitaba
y con la luz de su mirada,
yo aluciné de amor.
Aún me acuerdo de ese minuto...
y al minuto siguiente
ya éramos tres en unsa sala
compartiendo el milagro del amor.
Las lágrimas sellaban,
la angustia de él
y anunciaban el pacto para toda la vida de los tres.
Nos amamos y nos sobra amor
y mientras esperamos a los demás para compartirlo,
nos consolidamos como la nueva familia que empezó por dos.
Ni el cansancio, ni los pañales sucios borrarán esta felicidad infinita, que vive en el aire
de nuestro hogar.
entre los cuatro o cinco días eternos
el dolor se soportaba entrando
y saliendo del hospital;
pero en ese último día,
y a las 9:53 de la mañana, mi pequeñita
como mariposa azul
se desprendió de mí,
su crisalida de amor.
La conexión y el re-encuentro
de nosotras fue precisa,
yo la necesitaba
y con la luz de su mirada,
yo aluciné de amor.
Aún me acuerdo de ese minuto...
y al minuto siguiente
ya éramos tres en unsa sala
compartiendo el milagro del amor.
Las lágrimas sellaban,
la angustia de él
y anunciaban el pacto para toda la vida de los tres.
Nos amamos y nos sobra amor
y mientras esperamos a los demás para compartirlo,
nos consolidamos como la nueva familia que empezó por dos.
Ni el cansancio, ni los pañales sucios borrarán esta felicidad infinita, que vive en el aire
de nuestro hogar.