Nadie podrá decirme las palabras maravillosas
que vos me decías.
Ni habrá en el mundo entero ternura
más concreta que esa que vos me diste,
sin reservas, desde la noble raíz del corazón.
Veranos de embrujos y días como fábulas
pasarán otra vez sobre la tierra, pero ninguna
imágen bajo el sol será nunca más meridiana
que la tuya.
Eras un pedazo de alma limpia que se
podía querer y se podía tocar, y a cuyo
deslumbramiento la vida no era sino un
perfecto destino de milagro.
Y sin embargo, tenía que perderte. Y hoy
no sé ya si en un recodo del mundo nos
reencontraremos alguna vez para llorar
y vivir muriendo con la sangre en vilo
que vos me decías.
Ni habrá en el mundo entero ternura
más concreta que esa que vos me diste,
sin reservas, desde la noble raíz del corazón.
Veranos de embrujos y días como fábulas
pasarán otra vez sobre la tierra, pero ninguna
imágen bajo el sol será nunca más meridiana
que la tuya.
Eras un pedazo de alma limpia que se
podía querer y se podía tocar, y a cuyo
deslumbramiento la vida no era sino un
perfecto destino de milagro.
Y sin embargo, tenía que perderte. Y hoy
no sé ya si en un recodo del mundo nos
reencontraremos alguna vez para llorar
y vivir muriendo con la sangre en vilo