Francisco Lechuga Mejia
Poeta que no puede vivir sin el portal
se trata del silencio que mancilla a las calles,
de las voces que se esconden tras las máscaras,
de las brigadas de fantasmas que entierran verbos
y de las palabras con enfermedades preexistentes,
hoy se trata de los viejos gritos y de sus alertas,
del dolor que causan los que olvidan y sepultan
al amor con paladas de telefonazos vanos y visitas
para cuando haya tiempo si es que el tiempo alcanza,
hoy no se trata de sentarse debajo de la jacaranda a sentir
como lluvia la caída de sus flores y despertar con su
aroma a las improntas que nos lleven de regreso a los
a los pantalones cortos, a los barquitos de papel y verso,
esta vez la soledad y el silencio se tratan con respeto,
como cómplices que rondan tras la puerta de la casa
cual si fueran buitres, como cuervos, como desahuciado
enterrador desesperado en busca de trabajo y de abrazos,
se trata de quedarse arrinconado a salvarse en vida,
a salvar a otros, a pensar en la brevedad que tiene
el reloj con sus fríos números, con la aguja fina que
apuñala a los viejos, a los frágiles y tal vez a uno mismo.
Due 11 abril 2020 en una noche en la que el insomnio se trata del ruido que hacen las patas de las ovejas de los sueños cuando sin decoro caen sobre el verde césped.
de las voces que se esconden tras las máscaras,
de las brigadas de fantasmas que entierran verbos
y de las palabras con enfermedades preexistentes,
hoy se trata de los viejos gritos y de sus alertas,
del dolor que causan los que olvidan y sepultan
al amor con paladas de telefonazos vanos y visitas
para cuando haya tiempo si es que el tiempo alcanza,
hoy no se trata de sentarse debajo de la jacaranda a sentir
como lluvia la caída de sus flores y despertar con su
aroma a las improntas que nos lleven de regreso a los
a los pantalones cortos, a los barquitos de papel y verso,
esta vez la soledad y el silencio se tratan con respeto,
como cómplices que rondan tras la puerta de la casa
cual si fueran buitres, como cuervos, como desahuciado
enterrador desesperado en busca de trabajo y de abrazos,
se trata de quedarse arrinconado a salvarse en vida,
a salvar a otros, a pensar en la brevedad que tiene
el reloj con sus fríos números, con la aguja fina que
apuñala a los viejos, a los frágiles y tal vez a uno mismo.
Due 11 abril 2020 en una noche en la que el insomnio se trata del ruido que hacen las patas de las ovejas de los sueños cuando sin decoro caen sobre el verde césped.
Última edición: