Altaír Buendía
Poeta recién llegado
Las sombras nublan los días más lentos
que no han guardado un solo rencor
por mis pensamientos, libres en los versos
que nos e molestan si escribo al dolor.
Los días feroces apuntan discretos
con mucho cuidado a mis sueños e ideas
que posan miedosos frente al paredón
¡Mátalos! grita la vida, y veo como mueren
desde un oscuro rincón.
La luz de los días, no tiene colores
¿Será que no los veo? ¿será una ilusión?
Pues los miedos más grandes que golpean al hombre
me toman y arrastran para arrebatarme
lo poco que queda de mi humilde pasión
Las cuerdas siniestras que tocan los días
me tienen cansado, perdí la razón.
Pues la melodía que toca la vida
son pretextos del hombre sin corazón.
que no han guardado un solo rencor
por mis pensamientos, libres en los versos
que nos e molestan si escribo al dolor.
Los días feroces apuntan discretos
con mucho cuidado a mis sueños e ideas
que posan miedosos frente al paredón
¡Mátalos! grita la vida, y veo como mueren
desde un oscuro rincón.
La luz de los días, no tiene colores
¿Será que no los veo? ¿será una ilusión?
Pues los miedos más grandes que golpean al hombre
me toman y arrastran para arrebatarme
lo poco que queda de mi humilde pasión
Las cuerdas siniestras que tocan los días
me tienen cansado, perdí la razón.
Pues la melodía que toca la vida
son pretextos del hombre sin corazón.