José Antonio Pérez Díaz
Poeta recién llegado
Días oscuros sin luna.
Mi sangre se enfría
recorriendo mis venas,
solo la inconsciencia de un sueño
me aparta la guadaña del cuello.
Se suicidaron mis besos
sobre labios negros;
Dulces como la miel,
amargos como el veneno.
Me invade la nada,
poco a poco me hundo
en una ciénaga
resignado y desconsolado.
esta vez no hay luz
al otro lado del túnel;
Nadie me pidió llevar
esta cruz
ni beber de este Cáliz
de un vino tan rojo
como la sangre.
Que se vuelve negro
en cada trago.
Que me arranca vida
Mientras todo se pierde.
Mi voz se escucha arrugada
y mis versos anuncian
eso mismo que tu piensas;
días oscuros sin luna
no busco la muerte,
pero tampoco quiero la vida
de días sin luna.
Mi sangre se enfría
recorriendo mis venas,
solo la inconsciencia de un sueño
me aparta la guadaña del cuello.
Se suicidaron mis besos
sobre labios negros;
Dulces como la miel,
amargos como el veneno.
Me invade la nada,
poco a poco me hundo
en una ciénaga
resignado y desconsolado.
esta vez no hay luz
al otro lado del túnel;
Nadie me pidió llevar
esta cruz
ni beber de este Cáliz
de un vino tan rojo
como la sangre.
Que se vuelve negro
en cada trago.
Que me arranca vida
Mientras todo se pierde.
Mi voz se escucha arrugada
y mis versos anuncian
eso mismo que tu piensas;
días oscuros sin luna
no busco la muerte,
pero tampoco quiero la vida
de días sin luna.