Del lápiz de labios que dibuja su sonrisa,
del fino pincel que perfila su mirada,
del miedo por sentir que no sea imaginada,
de mi mente, que escribe letras a ella sumisas.
Que no hay gentío ni barranco que no termine,
que no hay nada sucio por palpar sus besos,
que sus caricias son los eternos momentos,
que su aliento es el aire que no quiero que expire.
La mar que ruge una de sus pequeñas palabras,
el viento que sopla su pelo, su cabello fino y bronceado,
el camino que parece recto y frágil, se me hace rizado
y grácil por caer, la tensión que mi pulso alaba.
Rosa roja de espinas, negra eres y bella niña,
inocencia no perdida, pensamiento se escapa a la cordura,
lamento por lejanía, lágrimas que gimen por mi ternura,
belleza interrumpida al tiempo, vuelo de ave rapiña.
Tan confusa y prodigiosa la persona que habita eres
que la flor en capullo abierto se deprime de día;
el sol la da energía, pero tiembla sin alegría,
sin amor, porque tu piel cuelga en tu copa los laureles*. (*véase laureles como corona de laureles)
Injusticias flaquean tus piernas de cansancio y brillan,
te liberan, el ojo que lo percibe de gloria ciego se viste,
tu fulgor se desnuda, todo mal cae, media luna ríe triste,
noche sin agua, amargura de llorar a tus orillas.
Mi vida, un latir por seguir tus huella en mi sangre:
es vivir; seguirte hasta que la muerte nos junte de nuevo,
mi navío cabalga a tus brazos, reza en tus senos,
riegas mi esperanza, tiñes las dudas, calmas mi hambre.
Describes mi vida: TÚ, eliges mi destino: TÚ,
riges mi pensamiento: lo que siento por ti,
es lo mismo que hacía por Poe Annabel Lee,
es lo que poetas sintieron por seguir su propia luz;
los que murieron por clavar su justicia en tiranía,
y las que jugaron con su lucha sin causa alguna,
las que se unieron por cruzar cualquier laguna
mientras su amado en pena y desgracía perecía.
Por una vida sencila que permita lo complicado,
el desgarro de la piel si furia manece por féretro
la aventura por besar tu vida, un bien tan perfecto,
que mis pesadilla con rabia por fin se apartan de mi lado.
Mi vida, vida eres y traes la muerte contigo
tu amor es caliente pero mata si se abandona,
tu mirada es linda, ilumina mi persona
en todo camino, hace caer a cualquier enemigo.
No te tengo en mis brazos, te acaricio en distancia,
veo el sol, me hago arrogante en tu bella faz
porque la luna no ha salido y aúllo en paz,
pero furia en lejanía perturban mi serena estancia.
Quizá Leonardo no te conoció para dibujarte,
tus suaves dedos líbidos, oscuro es su manejo,
cuando tu cuerpo recorres y me dejas perplejo,
tu sonrisa más que la Gioconda es toda un arte.
Lima las espinas de la gente que no supo verte,
que ni conocerte quiso por no saber tu persona
ni tener en cabeza consejo ser tan peligrosa,
que amas a tu amado, aún así tuve suerte.
Quiero que cantes a la soledad para que abandone tu posada,
que mires a la ansiedad y calmes tu rebelde corazón,
que refugies al calor en tus manos para que ardas de pasión,
que mires esa postal de nuestra vida, que sigas siendo mi amada.
(CONTINUARÁ en breves días de composición)
del fino pincel que perfila su mirada,
del miedo por sentir que no sea imaginada,
de mi mente, que escribe letras a ella sumisas.
Que no hay gentío ni barranco que no termine,
que no hay nada sucio por palpar sus besos,
que sus caricias son los eternos momentos,
que su aliento es el aire que no quiero que expire.
La mar que ruge una de sus pequeñas palabras,
el viento que sopla su pelo, su cabello fino y bronceado,
el camino que parece recto y frágil, se me hace rizado
y grácil por caer, la tensión que mi pulso alaba.
Rosa roja de espinas, negra eres y bella niña,
inocencia no perdida, pensamiento se escapa a la cordura,
lamento por lejanía, lágrimas que gimen por mi ternura,
belleza interrumpida al tiempo, vuelo de ave rapiña.
Tan confusa y prodigiosa la persona que habita eres
que la flor en capullo abierto se deprime de día;
el sol la da energía, pero tiembla sin alegría,
sin amor, porque tu piel cuelga en tu copa los laureles*. (*véase laureles como corona de laureles)
Injusticias flaquean tus piernas de cansancio y brillan,
te liberan, el ojo que lo percibe de gloria ciego se viste,
tu fulgor se desnuda, todo mal cae, media luna ríe triste,
noche sin agua, amargura de llorar a tus orillas.
Mi vida, un latir por seguir tus huella en mi sangre:
es vivir; seguirte hasta que la muerte nos junte de nuevo,
mi navío cabalga a tus brazos, reza en tus senos,
riegas mi esperanza, tiñes las dudas, calmas mi hambre.
Describes mi vida: TÚ, eliges mi destino: TÚ,
riges mi pensamiento: lo que siento por ti,
es lo mismo que hacía por Poe Annabel Lee,
es lo que poetas sintieron por seguir su propia luz;
los que murieron por clavar su justicia en tiranía,
y las que jugaron con su lucha sin causa alguna,
las que se unieron por cruzar cualquier laguna
mientras su amado en pena y desgracía perecía.
Por una vida sencila que permita lo complicado,
el desgarro de la piel si furia manece por féretro
la aventura por besar tu vida, un bien tan perfecto,
que mis pesadilla con rabia por fin se apartan de mi lado.
Mi vida, vida eres y traes la muerte contigo
tu amor es caliente pero mata si se abandona,
tu mirada es linda, ilumina mi persona
en todo camino, hace caer a cualquier enemigo.
No te tengo en mis brazos, te acaricio en distancia,
veo el sol, me hago arrogante en tu bella faz
porque la luna no ha salido y aúllo en paz,
pero furia en lejanía perturban mi serena estancia.
Quizá Leonardo no te conoció para dibujarte,
tus suaves dedos líbidos, oscuro es su manejo,
cuando tu cuerpo recorres y me dejas perplejo,
tu sonrisa más que la Gioconda es toda un arte.
Lima las espinas de la gente que no supo verte,
que ni conocerte quiso por no saber tu persona
ni tener en cabeza consejo ser tan peligrosa,
que amas a tu amado, aún así tuve suerte.
Quiero que cantes a la soledad para que abandone tu posada,
que mires a la ansiedad y calmes tu rebelde corazón,
que refugies al calor en tus manos para que ardas de pasión,
que mires esa postal de nuestra vida, que sigas siendo mi amada.
(CONTINUARÁ en breves días de composición)