liliana leoni
Poeta que considera el portal su segunda casa
Orillando por la arena del mar
un camino largo, hermoso el andar,
voy mojando mis pies, juntando caracolas;
la bruma del atardecer muy bien no deja ver.
Un niño solitario en la arena dibujando está,
no pude desviar mi andar, quise hurgar.
Sus dedos pequeños llenos de arena,
contornean un rostro de mujer hizo laborar;
se alejó corriendo, media vuelta, miró el mar;
de lejos observaba como entregando condición.
El mar desarmará la belleza que dibujó.
Volví a caminar por ese lugar inmenso,
otra vez el niño dibujando en el arenal,
la belleza de ese rostro y tristeza en sus ojos,
toqué con mi dedo una lágrima dispersa,
el niño salió corriendo y mirando al mar
como entregando su belleza, suspiro de olas.
No pude contener un grito en el silencio.
¿ por qué mejor no dibujas un castillo?
Enfado , dolor , tristeza en sus ojitos:
"¡Yo dibujaré todos los días el rostro de mamá!"
Qué el mar me la devuelva, la quiero abrazar.
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