Tisha Moon
Poeta recién llegado
Cabello rizado en tu pálido rostro,
recae en la exactitud de tu piel.
Cuerpo raquítico lleno de perfección.
Tacto frío, tan frío como la hiel de mis heridas.
Marcas en tu cuerpo, huellas de dolor y satisfacción.
Bellas heridas negras que adornan tu figura con un mágico esplendor.
Tu voz aterciopelada, llena de oscuridad y de amor.
Háblame, mátame con un suspiro, con tus palabras.
Andrógena figura en mis ojos.
La luz se va.
Árboles hablan y gritan tu nombre.
Adoro tu mirada, tu rostro, esos labios pálidos que me
invitan al pecado.
Envidio al Sol, porque él puede tocarte.
Ilumina tu piel mientras haces el amor con su Luna.
Mátame y lléname de ti.
Hiéreme, restriega y flagela mi cuerpo.
Inmortales amándose en la oscuridad plena del Sol.
Amor palabra fría e inconstante como la Luna.
Amor hipocresía enmarcada en un ramo de rosas negras.
Amor acción que me satisface y me llena de utopías.
Así es, así eres.
Equilibrio no existe.
Sólo somos tú y yo.
Haciendo el amor en medio de este valle de dolor.
Sombras sollozan.
Eres tú.
Un sueño, la realidad
Yo.
Estoy muerto, lloras.
Tus ojos azules derraman oscuridad.
Los adornos en tus manos astillan mi lecho.
Nada tapa tu cuerpo.
Desnudo lloras por este ser que ilusamente se creyó inmortal.
Palabras de tristeza, con un ritmo hermosamente oscuro
salen de tus labios.
Crees en mí.
En mi omnipotencia y cesas.
Estoy muerto.
Los celos llegaron con una daga y la han clavado en mi pecho.
El miedo llegó cabalgando en su corcel negro
y me degolló el alma.
Tú observabas, pero tu egoísmo ganó esta vez la partida.
Amor con esta inconstante e incompleta palabra me voy.
Te estaré esperando
Cuando el Sol te ilumine tanto hasta que te convierta en piedra.
Hasta que el miedo te desoye y los celos mastiquen
y escupan tu corazón
Vendrás a mí y yo estaré muerto esperándote.
Tisha M.
04
recae en la exactitud de tu piel.
Cuerpo raquítico lleno de perfección.
Tacto frío, tan frío como la hiel de mis heridas.
Marcas en tu cuerpo, huellas de dolor y satisfacción.
Bellas heridas negras que adornan tu figura con un mágico esplendor.
Tu voz aterciopelada, llena de oscuridad y de amor.
Háblame, mátame con un suspiro, con tus palabras.
Andrógena figura en mis ojos.
La luz se va.
Árboles hablan y gritan tu nombre.
Adoro tu mirada, tu rostro, esos labios pálidos que me
invitan al pecado.
Envidio al Sol, porque él puede tocarte.
Ilumina tu piel mientras haces el amor con su Luna.
Mátame y lléname de ti.
Hiéreme, restriega y flagela mi cuerpo.
Inmortales amándose en la oscuridad plena del Sol.
Amor palabra fría e inconstante como la Luna.
Amor hipocresía enmarcada en un ramo de rosas negras.
Amor acción que me satisface y me llena de utopías.
Así es, así eres.
Equilibrio no existe.
Sólo somos tú y yo.
Haciendo el amor en medio de este valle de dolor.
Sombras sollozan.
Eres tú.
Un sueño, la realidad
Yo.
Estoy muerto, lloras.
Tus ojos azules derraman oscuridad.
Los adornos en tus manos astillan mi lecho.
Nada tapa tu cuerpo.
Desnudo lloras por este ser que ilusamente se creyó inmortal.
Palabras de tristeza, con un ritmo hermosamente oscuro
salen de tus labios.
Crees en mí.
En mi omnipotencia y cesas.
Estoy muerto.
Los celos llegaron con una daga y la han clavado en mi pecho.
El miedo llegó cabalgando en su corcel negro
y me degolló el alma.
Tú observabas, pero tu egoísmo ganó esta vez la partida.
Amor con esta inconstante e incompleta palabra me voy.
Te estaré esperando
Cuando el Sol te ilumine tanto hasta que te convierta en piedra.
Hasta que el miedo te desoye y los celos mastiquen
y escupan tu corazón
Vendrás a mí y yo estaré muerto esperándote.
Tisha M.
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