Dieciocho días sin ti.....(Dedicado a mi Hermana)

Camy

Camelia Miranda
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Un par de minutos
bastaron para alejar tus manos de las mías,
entre miradas extrañas
y apéndices maliciosos,
desarmando nuestro albedrío
como final de aquel cándido atardecer.

Leguas de silencio cernieron el cielo
y las cuencas se dejaron llenar por tu ausencia,
cubriendo los recuerdos como esteros
al filo de la espera,
porque sin ti, mis pasos no sabían a donde ir.

Como relevo de marionetas pasadas,
sayones de un mundo bajo celaron tu aroma
en acecho de sus cuentas pendientes
y la jerga que mísera,
asediaba con terror los frutos de tu vientre,
en inoportuna balanza
de universos distorsionados en la misma guarida,
donde cercaron tu luz, creyéndote más débil.

Las lágrimas se derramaron
y los lazos apretaron las ansias
forjando dieciocho días con esperanza
y entre tanto y tan poco,
la añoranza acopiaba cada amanecer

-sin tu aire-

mientras tu sonrisa titilaba en cada rincón
y en el indiviso deseo que nos mantenía muy cerca de ti,

¿y cómo podía engañar a los corazones?
los crepúsculos se habían exiliado con tus ojos
y el río despojado de tu voz,
más tú historia sin punto final
se paseaba por nuestras lenguas en fogatas de astucias,
aguardando el encuentro con tu piel.

Insólito este pasaje que fortificó la oración encadenada,

justo al borde de la expectación
y la bruma-diluyéndose-por el fulgor de tu sol,
que dejaba a la luna sin noche
y la orden,
empuñando fuego sin absolución,

-un milagro-

dejó escuchar una copla de verde mirar,
y de júbilo toda el alma se llenó;

¡retumbó el pecho!
los días ya no contaban,
una plegaria se abría camino
y a un par de minutos,

tus manos de nuevo conmigo.


(Publicado en Mundo Poesía el 21 de Octubre del 2009)
 
Última edición:
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Un par de minutos
bastaron para alejar tus manos de las mías,
entre miradas extrañas
y apéndices maliciosos,
desarmando nuestro albedrío
como final de aquel cándido atardecer.

Leguas de silencio cernieron el cielo
y las cuencas se dejaron llenar por tu ausencia,
cubriendo los recuerdos como esteros
al filo de la espera,
porque sin ti, mis pasos no sabían a donde ir.

Como relevo de marionetas pasadas,
sayones de un mundo bajo celaron tu aroma
en acecho de sus cuentas pendientes
y la jerga que mísera,
asediaba con terror los frutos de tu vientre,
en inoportuna balanza
de universos distorsionados en la misma guarida,
donde cercaron tu luz, creyéndote más débil.

Las lágrimas se derramaron
y los lazos apretaron las ansias
forjando dieciocho días con esperanza
y entre tanto y tan poco,
la añoranza acopiaba cada amanecer

-sin tu aire-

mientras tu sonrisa titilaba en cada rincón
y en el indiviso deseo que nos mantenía muy cerca de ti,

¿y cómo podía engañar a los corazones?
los crepúsculos se habían exiliado con tus ojos
y el río despojado de tu voz,
más tú historia sin punto final
se paseaba por nuestras lenguas en fogatas de astucias,
aguardando el encuentro con tu piel.

Insólito este pasaje que fortificó la oración encadenada,

justo al borde de la expectación
y la bruma-diluyéndose-por el fulgor de tu sol,
que dejaba a la luna sin noche
y la orden,
empuñando fuego sin absolución,

-un milagro-

dejó escuchar una copla de verde mirar,
y de júbilo toda el alma se llenó;

¡retumbó el pecho!
los días ya no contaban,
una plegaria se abría camino
y a un par de minutos,

tus manos de nuevo conmigo.


(Publicado en Mundo Poesía el 21 de Octubre del 2009)

En la angustia de la ausencia se recrean instantes teñidos de mucho amor que luego, felizmente, se ven coronados con ese ansiado regreso. Saludos cordiales para ti Camy.
 
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Un par de minutos
bastaron para alejar tus manos de las mías,
entre miradas extrañas
y apéndices maliciosos,
desarmando nuestro albedrío
como final de aquel cándido atardecer.

Leguas de silencio cernieron el cielo
y las cuencas se dejaron llenar por tu ausencia,
cubriendo los recuerdos como esteros
al filo de la espera,
porque sin ti, mis pasos no sabían a donde ir.

Como relevo de marionetas pasadas,
sayones de un mundo bajo celaron tu aroma
en acecho de sus cuentas pendientes
y la jerga que mísera,
asediaba con terror los frutos de tu vientre,
en inoportuna balanza
de universos distorsionados en la misma guarida,
donde cercaron tu luz, creyéndote más débil.

Las lágrimas se derramaron
y los lazos apretaron las ansias
forjando dieciocho días con esperanza
y entre tanto y tan poco,
la añoranza acopiaba cada amanecer

-sin tu aire-

mientras tu sonrisa titilaba en cada rincón
y en el indiviso deseo que nos mantenía muy cerca de ti,

¿y cómo podía engañar a los corazones?
los crepúsculos se habían exiliado con tus ojos
y el río despojado de tu voz,
más tú historia sin punto final
se paseaba por nuestras lenguas en fogatas de astucias,
aguardando el encuentro con tu piel.

Insólito este pasaje que fortificó la oración encadenada,

justo al borde de la expectación
y la bruma-diluyéndose-por el fulgor de tu sol,
que dejaba a la luna sin noche
y la orden,
empuñando fuego sin absolución,

-un milagro-

dejó escuchar una copla de verde mirar,
y de júbilo toda el alma se llenó;

¡retumbó el pecho!
los días ya no contaban,
una plegaria se abría camino
y a un par de minutos,

tus manos de nuevo conmigo.


(Publicado en Mundo Poesía el 21 de Octubre del 2009)


Camy
Escribes desde la vivencia; desde el dolor que al final se torna alegría, desde la espera que se torna en feliz encuentro. Creo que la familia, está enraizada en el alma y que cuando algo sucede dando paso a la separación el Ser se pone en alerta.
Te felicito por este bello poema, me alegro de que esos 18 días hayan quedado en el pasado y de que el presente tus manos estén junto a tu hermana.
Felicitaciones y abrazos del tamaño de mis alas.
Ana
 
Qué bello poema con nostalgia y esperanza final.
 
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Un par de minutos
bastaron para alejar tus manos de las mías,
entre miradas extrañas
y apéndices maliciosos,
desarmando nuestro albedrío
como final de aquel cándido atardecer.

Leguas de silencio cernieron el cielo
y las cuencas se dejaron llenar por tu ausencia,
cubriendo los recuerdos como esteros
al filo de la espera,
porque sin ti, mis pasos no sabían a donde ir.

Como relevo de marionetas pasadas,
sayones de un mundo bajo celaron tu aroma
en acecho de sus cuentas pendientes
y la jerga que mísera,
asediaba con terror los frutos de tu vientre,
en inoportuna balanza
de universos distorsionados en la misma guarida,
donde cercaron tu luz, creyéndote más débil.

Las lágrimas se derramaron
y los lazos apretaron las ansias
forjando dieciocho días con esperanza
y entre tanto y tan poco,
la añoranza acopiaba cada amanecer

-sin tu aire-

mientras tu sonrisa titilaba en cada rincón
y en el indiviso deseo que nos mantenía muy cerca de ti,

¿y cómo podía engañar a los corazones?
los crepúsculos se habían exiliado con tus ojos
y el río despojado de tu voz,
más tú historia sin punto final
se paseaba por nuestras lenguas en fogatas de astucias,
aguardando el encuentro con tu piel.

Insólito este pasaje que fortificó la oración encadenada,

justo al borde de la expectación
y la bruma-diluyéndose-por el fulgor de tu sol,
que dejaba a la luna sin noche
y la orden,
empuñando fuego sin absolución,

-un milagro-

dejó escuchar una copla de verde mirar,
y de júbilo toda el alma se llenó;

¡retumbó el pecho!
los días ya no contaban,
una plegaria se abría camino
y a un par de minutos,

tus manos de nuevo conmigo.


(Publicado en Mundo Poesía el 21 de Octubre del 2009)
Me quedo sin palabras ante de la belleza de este poema que le dedicas a tu querida hermana, un clima poético de primer orden envuelven tus versos de sentimientos a flor de piel ante una ausencia que sobrevuela el poema y que en sus versos finales abre una puerta a la esperanza. Bellísimo amiga Camelia. Abrazote vuela. Paco.
 
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Un par de minutos
bastaron para alejar tus manos de las mías,
entre miradas extrañas
y apéndices maliciosos,
desarmando nuestro albedrío
como final de aquel cándido atardecer.

Leguas de silencio cernieron el cielo
y las cuencas se dejaron llenar por tu ausencia,
cubriendo los recuerdos como esteros
al filo de la espera,
porque sin ti, mis pasos no sabían a donde ir.

Como relevo de marionetas pasadas,
sayones de un mundo bajo celaron tu aroma
en acecho de sus cuentas pendientes
y la jerga que mísera,
asediaba con terror los frutos de tu vientre,
en inoportuna balanza
de universos distorsionados en la misma guarida,
donde cercaron tu luz, creyéndote más débil.

Las lágrimas se derramaron
y los lazos apretaron las ansias
forjando dieciocho días con esperanza
y entre tanto y tan poco,
la añoranza acopiaba cada amanecer

-sin tu aire-

mientras tu sonrisa titilaba en cada rincón
y en el indiviso deseo que nos mantenía muy cerca de ti,

¿y cómo podía engañar a los corazones?
los crepúsculos se habían exiliado con tus ojos
y el río despojado de tu voz,
más tú historia sin punto final
se paseaba por nuestras lenguas en fogatas de astucias,
aguardando el encuentro con tu piel.

Insólito este pasaje que fortificó la oración encadenada,

justo al borde de la expectación
y la bruma-diluyéndose-por el fulgor de tu sol,
que dejaba a la luna sin noche
y la orden,
empuñando fuego sin absolución,

-un milagro-

dejó escuchar una copla de verde mirar,
y de júbilo toda el alma se llenó;

¡retumbó el pecho!
los días ya no contaban,
una plegaria se abría camino
y a un par de minutos,

tus manos de nuevo conmigo.


(Publicado en Mundo Poesía el 21 de Octubre del 2009)

Un bello poema que cautiva desde el primer verso que lees de final mágico dando puerta al mundo de los sueños. Me ha encantado estimada amiga Camelia.

Saludos Sinceros

Fenixx36
 
Una hermana amada, merece las letras. Los poetas regalamos letras, que es como brindar el alma, porque así sentimos a nuestros versos.
Y siempre destacaré Camy, tu refinamiento, tu pluma de una dama de las de antes, de tinta y pergamino, y eso es hermoso.
Un abrazo.
 
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Un par de minutos
bastaron para alejar tus manos de las mías,
entre miradas extrañas
y apéndices maliciosos,
desarmando nuestro albedrío
como final de aquel cándido atardecer.

Leguas de silencio cernieron el cielo
y las cuencas se dejaron llenar por tu ausencia,
cubriendo los recuerdos como esteros
al filo de la espera,
porque sin ti, mis pasos no sabían a donde ir.

Como relevo de marionetas pasadas,
sayones de un mundo bajo celaron tu aroma
en acecho de sus cuentas pendientes
y la jerga que mísera,
asediaba con terror los frutos de tu vientre,
en inoportuna balanza
de universos distorsionados en la misma guarida,
donde cercaron tu luz, creyéndote más débil.

Las lágrimas se derramaron
y los lazos apretaron las ansias
forjando dieciocho días con esperanza
y entre tanto y tan poco,
la añoranza acopiaba cada amanecer

-sin tu aire-

mientras tu sonrisa titilaba en cada rincón
y en el indiviso deseo que nos mantenía muy cerca de ti,

¿y cómo podía engañar a los corazones?
los crepúsculos se habían exiliado con tus ojos
y el río despojado de tu voz,
más tú historia sin punto final
se paseaba por nuestras lenguas en fogatas de astucias,
aguardando el encuentro con tu piel.

Insólito este pasaje que fortificó la oración encadenada,

justo al borde de la expectación
y la bruma-diluyéndose-por el fulgor de tu sol,
que dejaba a la luna sin noche
y la orden,
empuñando fuego sin absolución,

-un milagro-

dejó escuchar una copla de verde mirar,
y de júbilo toda el alma se llenó;

¡retumbó el pecho!
los días ya no contaban,
una plegaria se abría camino
y a un par de minutos,

tus manos de nuevo conmigo.


(Publicado en Mundo Poesía el 21 de Octubre del 2009)
Saludos bella Camy!
Qué grato volver a leer este sentimental poema
y qué grato el final
qué ha vuelto a reunir esas hermosas manos
precioso dedicado
con la magia de tu alma y plma
un gusto volver a leer tus versos
cariños, Camelia bella,

ligiA
 
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Un par de minutos
bastaron para alejar tus manos de las mías,
entre miradas extrañas
y apéndices maliciosos,
desarmando nuestro albedrío
como final de aquel cándido atardecer.

Leguas de silencio cernieron el cielo
y las cuencas se dejaron llenar por tu ausencia,
cubriendo los recuerdos como esteros
al filo de la espera,
porque sin ti, mis pasos no sabían a donde ir.

Como relevo de marionetas pasadas,
sayones de un mundo bajo celaron tu aroma
en acecho de sus cuentas pendientes
y la jerga que mísera,
asediaba con terror los frutos de tu vientre,
en inoportuna balanza
de universos distorsionados en la misma guarida,
donde cercaron tu luz, creyéndote más débil.

Las lágrimas se derramaron
y los lazos apretaron las ansias
forjando dieciocho días con esperanza
y entre tanto y tan poco,
la añoranza acopiaba cada amanecer

-sin tu aire-

mientras tu sonrisa titilaba en cada rincón
y en el indiviso deseo que nos mantenía muy cerca de ti,

¿y cómo podía engañar a los corazones?
los crepúsculos se habían exiliado con tus ojos
y el río despojado de tu voz,
más tú historia sin punto final
se paseaba por nuestras lenguas en fogatas de astucias,
aguardando el encuentro con tu piel.

Insólito este pasaje que fortificó la oración encadenada,

justo al borde de la expectación
y la bruma-diluyéndose-por el fulgor de tu sol,
que dejaba a la luna sin noche
y la orden,
empuñando fuego sin absolución,

-un milagro-

dejó escuchar una copla de verde mirar,
y de júbilo toda el alma se llenó;

¡retumbó el pecho!
los días ya no contaban,
una plegaria se abría camino
y a un par de minutos,

tus manos de nuevo conmigo.


(Publicado en Mundo Poesía el 21 de Octubre del 2009)
Ayyy Camy qué entrañables versos a tu querida hermana, ayyy los lazos de sangre qué fuertes son, nos acompañan en la vida y hasta más allá de ella. Me he emocionado leyéndote, mucho. Besazos con todo mi cariño y admiración querida amiga.............muááááaćksss...
 
Y si que los milagros existe. Precioso poema dedicado a tu hermana. Me gustó mucho leer tu hermoso poema. Saludos y Bendiciones.
Si, querida amiga, los milagros suceden con cada segundo que vivimos. Este episodio familiar superado, a Dios gracias y lo celebro cada día que ocurre en la vida de mi hermana...
Gracias mi niña bella por tu visita y acompañarme con la lectura de estos versos dedicados
Un abrazo gigante
Camelia
 
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Un par de minutos
bastaron para alejar tus manos de las mías,
entre miradas extrañas
y apéndices maliciosos,
desarmando nuestro albedrío
como final de aquel cándido atardecer.

Leguas de silencio cernieron el cielo
y las cuencas se dejaron llenar por tu ausencia,
cubriendo los recuerdos como esteros
al filo de la espera,
porque sin ti, mis pasos no sabían a donde ir.

Como relevo de marionetas pasadas,
sayones de un mundo bajo celaron tu aroma
en acecho de sus cuentas pendientes
y la jerga que mísera,
asediaba con terror los frutos de tu vientre,
en inoportuna balanza
de universos distorsionados en la misma guarida,
donde cercaron tu luz, creyéndote más débil.

Las lágrimas se derramaron
y los lazos apretaron las ansias
forjando dieciocho días con esperanza
y entre tanto y tan poco,
la añoranza acopiaba cada amanecer

-sin tu aire-

mientras tu sonrisa titilaba en cada rincón
y en el indiviso deseo que nos mantenía muy cerca de ti,

¿y cómo podía engañar a los corazones?
los crepúsculos se habían exiliado con tus ojos
y el río despojado de tu voz,
más tú historia sin punto final
se paseaba por nuestras lenguas en fogatas de astucias,
aguardando el encuentro con tu piel.

Insólito este pasaje que fortificó la oración encadenada,

justo al borde de la expectación
y la bruma-diluyéndose-por el fulgor de tu sol,
que dejaba a la luna sin noche
y la orden,
empuñando fuego sin absolución,

-un milagro-

dejó escuchar una copla de verde mirar,
y de júbilo toda el alma se llenó;

¡retumbó el pecho!
los días ya no contaban,
una plegaria se abría camino
y a un par de minutos,

tus manos de nuevo conmigo.


(Publicado en Mundo Poesía el 21 de Octubre del 2009)
Ausencia prendida en esos momentos justos, hasta minutos
que son capaces de esa navegacion consecuente de amor,
poema lleno de belllas vias que recorren y dejan como
un abono de entrega, la hermana en el sensimiento como
una playa en confluencia. felicidades por la belleza absoluta
de a obra. saludos de luzyabsenta
 
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Un par de minutos
bastaron para alejar tus manos de las mías,
entre miradas extrañas
y apéndices maliciosos,
desarmando nuestro albedrío
como final de aquel cándido atardecer.

Leguas de silencio cernieron el cielo
y las cuencas se dejaron llenar por tu ausencia,
cubriendo los recuerdos como esteros
al filo de la espera,
porque sin ti, mis pasos no sabían a donde ir.

Como relevo de marionetas pasadas,
sayones de un mundo bajo celaron tu aroma
en acecho de sus cuentas pendientes
y la jerga que mísera,
asediaba con terror los frutos de tu vientre,
en inoportuna balanza
de universos distorsionados en la misma guarida,
donde cercaron tu luz, creyéndote más débil.

Las lágrimas se derramaron
y los lazos apretaron las ansias
forjando dieciocho días con esperanza
y entre tanto y tan poco,
la añoranza acopiaba cada amanecer

-sin tu aire-

mientras tu sonrisa titilaba en cada rincón
y en el indiviso deseo que nos mantenía muy cerca de ti,

¿y cómo podía engañar a los corazones?
los crepúsculos se habían exiliado con tus ojos
y el río despojado de tu voz,
más tú historia sin punto final
se paseaba por nuestras lenguas en fogatas de astucias,
aguardando el encuentro con tu piel.

Insólito este pasaje que fortificó la oración encadenada,

justo al borde de la expectación
y la bruma-diluyéndose-por el fulgor de tu sol,
que dejaba a la luna sin noche
y la orden,
empuñando fuego sin absolución,

-un milagro-

dejó escuchar una copla de verde mirar,
y de júbilo toda el alma se llenó;

¡retumbó el pecho!
los días ya no contaban,
una plegaria se abría camino
y a un par de minutos,

tus manos de nuevo conmigo.


(Publicado en Mundo Poesía el 21 de Octubre del 2009)
Querida amiga, quien como yo conoce de distancia, mis hermanos viven lejos y tu poema , digno homenaje me trajo a la memoria su ausencia. Gracias por compartir tan bella composición. Saludos cordiales
 
Camy
Escribes desde la vivencia; desde el dolor que al final se torna alegría, desde la espera que se torna en feliz encuentro. Creo que la familia, está enraizada en el alma y que cuando algo sucede dando paso a la separación el Ser se pone en alerta.
Te felicito por este bello poema, me alegro de que esos 18 días hayan quedado en el pasado y de que el presente tus manos estén junto a tu hermana.
Felicitaciones y abrazos del tamaño de mis alas.
Ana
Gracias Ana!!!
Por tu especial compañía en este re estreno de este poema y que cada vez que lo leo revive todo ese pasaje, pero igualmente, y en mayor cuantía, la felicidad de tener a mi hermana entre la familia...
Un abrazo gigante y te reitero mi agradecimiento por tus bellas palabras...
Camelia
 
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Un par de minutos
bastaron para alejar tus manos de las mías,
entre miradas extrañas
y apéndices maliciosos,
desarmando nuestro albedrío
como final de aquel cándido atardecer.

Leguas de silencio cernieron el cielo
y las cuencas se dejaron llenar por tu ausencia,
cubriendo los recuerdos como esteros
al filo de la espera,
porque sin ti, mis pasos no sabían a donde ir.

Como relevo de marionetas pasadas,
sayones de un mundo bajo celaron tu aroma
en acecho de sus cuentas pendientes
y la jerga que mísera,
asediaba con terror los frutos de tu vientre,
en inoportuna balanza
de universos distorsionados en la misma guarida,
donde cercaron tu luz, creyéndote más débil.

Las lágrimas se derramaron
y los lazos apretaron las ansias
forjando dieciocho días con esperanza
y entre tanto y tan poco,
la añoranza acopiaba cada amanecer

-sin tu aire-

mientras tu sonrisa titilaba en cada rincón
y en el indiviso deseo que nos mantenía muy cerca de ti,

¿y cómo podía engañar a los corazones?
los crepúsculos se habían exiliado con tus ojos
y el río despojado de tu voz,
más tú historia sin punto final
se paseaba por nuestras lenguas en fogatas de astucias,
aguardando el encuentro con tu piel.

Insólito este pasaje que fortificó la oración encadenada,

justo al borde de la expectación
y la bruma-diluyéndose-por el fulgor de tu sol,
que dejaba a la luna sin noche
y la orden,
empuñando fuego sin absolución,

-un milagro-

dejó escuchar una copla de verde mirar,
y de júbilo toda el alma se llenó;

¡retumbó el pecho!
los días ya no contaban,
una plegaria se abría camino
y a un par de minutos,

tus manos de nuevo conmigo.


(Publicado en Mundo Poesía el 21 de Octubre del 2009)
Que profundo y hermoso poema, grato leerte
 
Me quedo sin palabras ante de la belleza de este poema que le dedicas a tu querida hermana, un clima poético de primer orden envuelven tus versos de sentimientos a flor de piel ante una ausencia que sobrevuela el poema y que en sus versos finales abre una puerta a la esperanza. Bellísimo amiga Camelia. Abrazote vuela. Paco.

Y yo querido amigo tardé mucho antes de escribir este poema.
Gracias Paco por miles.
Por tu visita y hermoso comentario que dejas al pie de este poema.
Un abrazo grande!!!
Camelia
 
Una hermana amada, merece las letras. Los poetas regalamos letras, que es como brindar el alma, porque así sentimos a nuestros versos.
Y siempre destacaré Camy, tu refinamiento, tu pluma de una dama de las de antes, de tinta y pergamino, y eso es hermoso.
Un abrazo.
Si Cecy y muy querida hermana. Y yo, bueno después de un tiempo fue que mi pluma pudo trazar este dedicado.
Gracias por tu acercamiento y bellas palabras de consideración.
Saludos hasta tu espacio
Camelia
 
Saludos bella Camy!
Qué grato volver a leer este sentimental poema
y qué grato el final
qué ha vuelto a reunir esas hermosas manos
precioso dedicado
con la magia de tu alma y plma
un gusto volver a leer tus versos
cariños, Camelia bella,

ligiA
Gracias Ligia por tu presencia y palabras cercanas, que valoro muchísimo.
Y sí, voy poco a poco re estrenando los poemas ...
Un abrazo gigante bella amiga
Camelia
 
Ayyy Camy qué entrañables versos a tu querida hermana, ayyy los lazos de sangre qué fuertes son, nos acompañan en la vida y hasta más allá de ella. Me he emocionado leyéndote, mucho. Besazos con todo mi cariño y admiración querida amiga.............muááááaćksss...
Gracias bella Isabel!!!
Tu presencia en mis versos es muy valiosa y aprecio mucho tus palabras consideradas y el cariño en la distancia.
Mi abrazo y cariño siempre
Camelia
 
Los milagros existen para quienes los imploran con fe. Impresionante poema, donde resuenan ecos de dolor y esperanza. Delicada fe y amorosa disposición. Unas letras plenas de emoción, que sabes trasmitir a los lectores. Mis saludos cordiales. Luis.
Ciertamente Luis los milagros existen. Y hoy por hoy lo disfrutamos....
Muchas gracias por tus palabras que aprecio.
Un abrazo grande!
Camelia
 
Ausencia prendida en esos momentos justos, hasta minutos
que son capaces de esa navegacion consecuente de amor,
poema lleno de belllas vias que recorren y dejan como
un abono de entrega, la hermana en el sensimiento como
una playa en confluencia. felicidades por la belleza absoluta
de a obra. saludos de luzyabsenta
Gracias por el alto calificativo que le procuras a estos versos querido amigo.
Inmenso placer siempre tu presencia al pie de mis letras
Un abrazo grande!
Camelia
 

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