sebastian.samaruga
Poeta recién llegado
16.
Una mujer por mí pasó
pasó y dejó su perfume
su perfume, y nada más
Por ella los ojos permanecen abiertos
abiertos los brazos, los deseos
los deseos de verla, y nada más
Se oyen, así en la guerra
en la guerra, como en las tempestades
las tempestades que a gritos suplican
No envolver en la salada marea
marea que zozobra de vértigo
en su profundo caldo lo cotidiano
No arrullar en embotado sopor
como a los niños en una cuna
el caminar de quien conoce su destino
Una mujer por mí pasó
pasó y dejó su perfume
su perfume, y nada más
Por ella los ojos permanecen abiertos
abiertos los brazos, los deseos
los deseos de verla, y nada más
Se oyen, así en la guerra
en la guerra, como en las tempestades
las tempestades que a gritos suplican
No envolver en la salada marea
marea que zozobra de vértigo
en su profundo caldo lo cotidiano
No arrullar en embotado sopor
como a los niños en una cuna
el caminar de quien conoce su destino