José Luis Galarza
Poeta que considera el portal su segunda casa
En el hospital psiquiátrico la cordura
anda libremente,
sin representar el asedio
a cualquier manía.
Sin embargo,
puertas afuera está la locura,
el lugar es siempre restringido
con una linterna delante de los ojos.
Intentan aquietar la pupila
con un disparo de luz.
Ese animalito anhela un bosque,
agota el norte y el sur,
supera la membrana
y es norte y es sur.
El pulso le salta en secreto,
entiende que los nuditos que desata
le permiten la fluidez de norte a sur.
Integra en su plenitud el campo de visión
y ensambla las piezas en movimiento.
anda libremente,
sin representar el asedio
a cualquier manía.
Sin embargo,
puertas afuera está la locura,
el lugar es siempre restringido
con una linterna delante de los ojos.
Intentan aquietar la pupila
con un disparo de luz.
Ese animalito anhela un bosque,
agota el norte y el sur,
supera la membrana
y es norte y es sur.
El pulso le salta en secreto,
entiende que los nuditos que desata
le permiten la fluidez de norte a sur.
Integra en su plenitud el campo de visión
y ensambla las piezas en movimiento.