José Luis Galarza
Poeta que considera el portal su segunda casa
Sobre mi piel que es una estepa
recibo intensos golpes del sol...
golpea todo el cuerpo.
En las paredes, siluetas obscenas,
retratos de cuerpos deshaciéndose,
En las paredes, lo que hay para decir.
En las calles, macabras tapas de diarios,
letras ensangrentadas y sucias,
manchas de aceite y combustible.
Todo se incinera en las calles.
Son las ruinas de la vida.
Llagas ... y nada más.
El hombre despellejado
se refugia en las sombras
con la tragedia en la piel.
Llagas de la piel desnuda.
Llagas… y nada más.
Vuelvo a dejar garabatos en las cuevas,
mañana serán inscripciones.
Sensaciones.
Nada más.
Señales para los sobrevivientes.
Encerrados en jaulas anónimas
sobreviven los hombres.
Jaulas anónimas con suaves vibraciones.
Leves signos vitales.
Somos esta llaga... y nada más.
Ofrezco a las sombras toda mi poesía,
últimos reductos de mis palabras.
La estepa en la piel,
las llagas en la estepa.
recibo intensos golpes del sol...
golpea todo el cuerpo.
En las paredes, siluetas obscenas,
retratos de cuerpos deshaciéndose,
En las paredes, lo que hay para decir.
En las calles, macabras tapas de diarios,
letras ensangrentadas y sucias,
manchas de aceite y combustible.
Todo se incinera en las calles.
Son las ruinas de la vida.
Llagas ... y nada más.
El hombre despellejado
se refugia en las sombras
con la tragedia en la piel.
Llagas de la piel desnuda.
Llagas… y nada más.
Vuelvo a dejar garabatos en las cuevas,
mañana serán inscripciones.
Sensaciones.
Nada más.
Señales para los sobrevivientes.
Encerrados en jaulas anónimas
sobreviven los hombres.
Jaulas anónimas con suaves vibraciones.
Leves signos vitales.
Somos esta llaga... y nada más.
Ofrezco a las sombras toda mi poesía,
últimos reductos de mis palabras.
La estepa en la piel,
las llagas en la estepa.