Suele dormir la flor
escondiendo mi mano entre sus pétalos,
de la soledad,
del aire ruin.
Se desliza en mis ojos
tu suave y brillante mirada,
cuando la mía
luce fantasmas.
Dar sombra no temen tus pasos,
mientras los míos angustiados van
despegados de sus huellas,
escapando del infortunio de la nada.
Tu cuerpo se expresa
y por tu piel amante
agobiado
sonrojado soy.
Sin embargo,
este amor de dos caras
esfuerzo hace por encontrarnos,
a pesar de las diferencias
mis miedos
las arrugas de mi ser.