Troto
Pablo Romero Parada
Eres negro y claro
con curvas que agradan a cualquiera
como cuerdas o
como inmensos profesionales.
La luz de tus ensoñaciones te resulta difícil...
y hablar de ti.
Es decir, ¿quién puede hablar sobre
lo eterno cuando se describe a uno mismo?
Nos conocemos demasiado. Es implacable.
Caes crepuscular en todas las miradas
que medio te obvian
y medio se fijan en tus inferioridades.
Pero, algunas veces,
te encuentras con alguien que realmente
trata de ver tu brillo.
Y ese brillo puede desembocar en otros
comportamientos que probablemente
terminen en la ausencia.
La gente que más brilla capta
las pequeñas luminiscencias pero no se queda
durante demasiado tiempo.
Y besas, y hay piropos, y hay promesas
por quedar bien.
Nada más.
Y silencio.
Si eres digno,
sabrás mantenerte alejado
cuando todo termine.
con curvas que agradan a cualquiera
como cuerdas o
como inmensos profesionales.
La luz de tus ensoñaciones te resulta difícil...
y hablar de ti.
Es decir, ¿quién puede hablar sobre
lo eterno cuando se describe a uno mismo?
Nos conocemos demasiado. Es implacable.
Caes crepuscular en todas las miradas
que medio te obvian
y medio se fijan en tus inferioridades.
Pero, algunas veces,
te encuentras con alguien que realmente
trata de ver tu brillo.
Y ese brillo puede desembocar en otros
comportamientos que probablemente
terminen en la ausencia.
La gente que más brilla capta
las pequeñas luminiscencias pero no se queda
durante demasiado tiempo.
Y besas, y hay piropos, y hay promesas
por quedar bien.
Nada más.
Y silencio.
Si eres digno,
sabrás mantenerte alejado
cuando todo termine.
Última edición: