Fabiola Montes
Poeta asiduo al portal
Me vencieron las ganas
y sucumbí a sus manos ásperas;
su mirada clara.
Bebí suspiros,
me bañe en besos.
Por instantes robados
sonreí.
Pero cuando el corazón agitado
se puso quieto,
mi imagen se reflejó
en un espejo de cuerpo entero.
¡No me gustó lo que ví!
En medio de nada,
mis manos hacían añicos
la obra de quien no conocí.
El vacío se instaló
en el centro de mi pecho.
Había llegado el fin.
Abracé mi cuerpo.
Pedí perdón en silencio.
Dije "Adiós".
Me fuí.
y sucumbí a sus manos ásperas;
su mirada clara.
Bebí suspiros,
me bañe en besos.
Por instantes robados
sonreí.
Pero cuando el corazón agitado
se puso quieto,
mi imagen se reflejó
en un espejo de cuerpo entero.
¡No me gustó lo que ví!
En medio de nada,
mis manos hacían añicos
la obra de quien no conocí.
El vacío se instaló
en el centro de mi pecho.
Había llegado el fin.
Abracé mi cuerpo.
Pedí perdón en silencio.
Dije "Adiós".
Me fuí.