coral
Una dama muy querida en esta casa.
DILE TU SI UN DIA LA AMASTE
Dile, tú poeta, si un día la amaste,
llama a su ventana, ¡grítale con ansias!.
¡que no fue mentira todas tus palabras!
¡que sólo querías conocer su alma!
Dile que en las noches, mucho la pensaste
y en tu corazón tenias su imagen,
bella, seductora, tan sublime
belleza... de niña inocente,
linda y solitaria... de negros cabellos
con la piel dorada, de color de ébano
y mirada ausente, queriendo mirar más
allá del cielo.
¡Muriendo de amor, por besos ajenos!
reclamando de tus mismos labios...
aquellas palabras que le digan pronto
que ya no regresas, porque en tu alma
hay otras cadenas.
Coral
Prudencia Arenas.
Dile, tú poeta, si un día la amaste,
llama a su ventana, ¡grítale con ansias!.
¡que no fue mentira todas tus palabras!
¡que sólo querías conocer su alma!
Dile que en las noches, mucho la pensaste
y en tu corazón tenias su imagen,
bella, seductora, tan sublime
belleza... de niña inocente,
linda y solitaria... de negros cabellos
con la piel dorada, de color de ébano
y mirada ausente, queriendo mirar más
allá del cielo.
¡Muriendo de amor, por besos ajenos!
reclamando de tus mismos labios...
aquellas palabras que le digan pronto
que ya no regresas, porque en tu alma
hay otras cadenas.
Coral
Prudencia Arenas.