il_duende
Poeta recién llegado
I
Como un diluvio de lunas con lágrimas te derrites
como un diluvio de luna te conviertes en aguadas
y con la sal de tus poros la luna es escondite
y tus pechos son los montes con el equinoccio de hadas.
Empapado de las lunas deliro en fiebre Selene
y la noche fue un diluvio de las lunas desvestidas
con los astros de los dedos de las sábanas perenne
en luna rodando agreste se desenredó mi vida.
Como un diluvio de luna te salpicaron tus pechos
los copihues de las noches, el pétalo de tu monte
y fui bebiendo borracho el pistilo de tu ensenada.
Borracho de tus enzimas, de tus flores en los techos
ebrio de asilos en quebradas, de locura en tu horizonte
ebrio de todas tus mentiras de mujer enamorada.
II
Como un diluvio de luna te recuestas con tus óleos
en las ropas que te cuelgan de las ramas del silencio
y te exprimes de sudores como extractos de cedróleos
y te soplas sutilmente en la brisa de los asencios.
Como un diluvio de luna ya te vienes a mi rostro
y te llueves con las penas en las manos de mi alma,
llueven los rocíos blancos y te bebo tu calostro
y en la cima de tus montes se me vuela ya mi palma.
Este diluvio de luna que se rueda por mi frente
que se crispa con luciérnagas borrachas de mis besos
que cabalgan de pradera como del fauno el estío.
Son las voces de los sabios, las locuras de la mente
la luna que desvaría con las grietas de los sesos
los lagos de tu silencio que me suspiran de frío.
III
Este diluvio de luna que me azota en los cristales,
los cristales de las voces, los cristales de pupilas
este diluvio de luna que me llueve de ideales
y se va deshilachando de los peces, de tu anguila.
Este diluvio de luna que se enciende con mis pies
y que brilla con las huellas de tu galope ya blanco
este diluvio de robo se lo llevó tu alatés
en los cintos de las nubes con galopes de potranco.
Este diluvio de luna se vierte por tus praderas
con los signos de los astros, con alas de meteoro
con sueños de amaneceres en las voces de los tilos.
Este diluvio de luna ya me lleva en tus caderas
prendido como los besos en tus volutas de oro,
lluvia que me moja dulce bajo tus brazos de asilo.
Como un diluvio de lunas con lágrimas te derrites
como un diluvio de luna te conviertes en aguadas
y con la sal de tus poros la luna es escondite
y tus pechos son los montes con el equinoccio de hadas.
Empapado de las lunas deliro en fiebre Selene
y la noche fue un diluvio de las lunas desvestidas
con los astros de los dedos de las sábanas perenne
en luna rodando agreste se desenredó mi vida.
Como un diluvio de luna te salpicaron tus pechos
los copihues de las noches, el pétalo de tu monte
y fui bebiendo borracho el pistilo de tu ensenada.
Borracho de tus enzimas, de tus flores en los techos
ebrio de asilos en quebradas, de locura en tu horizonte
ebrio de todas tus mentiras de mujer enamorada.
II
Como un diluvio de luna te recuestas con tus óleos
en las ropas que te cuelgan de las ramas del silencio
y te exprimes de sudores como extractos de cedróleos
y te soplas sutilmente en la brisa de los asencios.
Como un diluvio de luna ya te vienes a mi rostro
y te llueves con las penas en las manos de mi alma,
llueven los rocíos blancos y te bebo tu calostro
y en la cima de tus montes se me vuela ya mi palma.
Este diluvio de luna que se rueda por mi frente
que se crispa con luciérnagas borrachas de mis besos
que cabalgan de pradera como del fauno el estío.
Son las voces de los sabios, las locuras de la mente
la luna que desvaría con las grietas de los sesos
los lagos de tu silencio que me suspiran de frío.
III
Este diluvio de luna que me azota en los cristales,
los cristales de las voces, los cristales de pupilas
este diluvio de luna que me llueve de ideales
y se va deshilachando de los peces, de tu anguila.
Este diluvio de luna que se enciende con mis pies
y que brilla con las huellas de tu galope ya blanco
este diluvio de robo se lo llevó tu alatés
en los cintos de las nubes con galopes de potranco.
Este diluvio de luna se vierte por tus praderas
con los signos de los astros, con alas de meteoro
con sueños de amaneceres en las voces de los tilos.
Este diluvio de luna ya me lleva en tus caderas
prendido como los besos en tus volutas de oro,
lluvia que me moja dulce bajo tus brazos de asilo.
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