BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Tras todas mis pupilas,
enteras, sinuosas, pertinentes,
escucho el silencio congregado
a través de las ventanas y de los siglos.
Ese silencio multiplicador, abrasivo,
renacido de sus huestes aniquiladas,
hinca sus dientes en mí e iguala
el nivel del agua en los soportales.
Son cráneos vencidos, lenguas improbables,
excitadas liturgias que el tiempo impuso
en su desorden impuro, y siento,
desde las voces del terror en las cavernas,
hasta los aullidos de las huellas carcomidas
en los templos y sinagogas.
Destartalada la lluvia aplaca mis gritos:
soy uno en este inaudito diluvio.
©
enteras, sinuosas, pertinentes,
escucho el silencio congregado
a través de las ventanas y de los siglos.
Ese silencio multiplicador, abrasivo,
renacido de sus huestes aniquiladas,
hinca sus dientes en mí e iguala
el nivel del agua en los soportales.
Son cráneos vencidos, lenguas improbables,
excitadas liturgias que el tiempo impuso
en su desorden impuro, y siento,
desde las voces del terror en las cavernas,
hasta los aullidos de las huellas carcomidas
en los templos y sinagogas.
Destartalada la lluvia aplaca mis gritos:
soy uno en este inaudito diluvio.
©