Santiago_del_Alba
Poeta recién llegado
Sentado estaba el hombre
de reluciente fidelidad,
escuchando atento
lo que ella, mujer de su alma
le decía al hablar.
"Dime amor"
sólo él respondía.
Ella como enamorada
al fin, a mirarlo se volvía.
"Te amo"
le decía, mostrando una sonrisa
que hacia ver su menudo perlado.
Las lágrimas no eran tristes,
el corazón sólo reía,
eran como dos blancos cisnes
que en lago bailaban su utopía.
La cama era algodón encendido
ante sus labios de rubíes.
Sus ojos de gran zafiro
lo dejaban idiotizado.
Y sólo repetía:
"Dime amor".
Ella sólo le decía:
"Te amo".
de reluciente fidelidad,
escuchando atento
lo que ella, mujer de su alma
le decía al hablar.
"Dime amor"
sólo él respondía.
Ella como enamorada
al fin, a mirarlo se volvía.
"Te amo"
le decía, mostrando una sonrisa
que hacia ver su menudo perlado.
Las lágrimas no eran tristes,
el corazón sólo reía,
eran como dos blancos cisnes
que en lago bailaban su utopía.
La cama era algodón encendido
ante sus labios de rubíes.
Sus ojos de gran zafiro
lo dejaban idiotizado.
Y sólo repetía:
"Dime amor".
Ella sólo le decía:
"Te amo".