Dime que me quieres

Sara Lebrel

Poeta recién llegado
Recoges las alas como si todo hubiese acabado.

Guardas los monstruos de mis piernas

en cualquier baúl de esos que no volverás a abrir,

y te envuelves del acento cálido de otros labios

que se mueren por tocar el cielo de tus lunares en línea recta.


Recoges vida y guardas la muerte de mis caderas,

dices que ya no te quedas en esta toalla

que nos ha visto desnudos

para vislumbrar el último atardecer de nuestra vida

en tus pestañas verdes.


Y dime que me quieres,

que no hay amaneceres sin mis dientes,

que te mueres por derribar los estantes de mis sueños

y convertirlos en un lío pasajero de plumas y gatos.


Dime que me quieres y volaremos lento,

susurraré lento hasta tu apellido en tus oídos

y te arañaré la espalda cada vez que quieras huir de mi vida

y coseré mis labios a tu cuello

y destrozaremos mil veces la cama y la mesa de la cocina.


Recoge mi vida, que aún no está gastada

y ahórrala para cuando nos quedemos sin aire.

Dime que me quieres y nos habitaremos siempre.

 
Última edición:
Recoges las alas como si todo hubiese acabado.

Guardas los monstruos de mis piernas

en cualquier baúl de esos que no volverás a abrir,

y te envuelves del acento cálido de otros labios

que se mueren por tocar el cielo de tus lunares en línea recta.


Recoges vida y guardas la muerte de mis caderas,

dices que ya no te quedas en esta toalla

que nos ha visto desnudos

para vislumbrar el último atardecer de nuestra vida

en tus pestañas verdes.


Y dime que me quieres,

que no hay amaneceres sin mis dientes,

que te mueres por derribar los estantes de mis sueños

y convertirlos en un lío pasajero de plumas y gatos.


Dime que me quieres y volaremos lento,

susurraré lento hasta tu apellido en tus oídos

y te arañaré la espalda cada vez que quieras huir de mi vida

y coseré mis labios a tu cuello

y destrozaremos mil veces la cama y la mesa de la cocina.


Recoge mi vida, que aún no está gastada

y ahórrala para cuando nos quedemos sin aire.

Dime que me quieres y nos habitaremos siempre.
pues... qué bello estar segura de aquella persona para poder darle todo tu amor...
saludos
 
Un poema que haría mío, sin duda.
Pero no soy un ladrón de versos.
Tienes gran talento, y es conmovedor.
Porque hay paciencia, aquí. Y la paciencia es la madre de la ciencia.
 
Bonito poema, que parece describir una situación trágica de desamor. Pero dicen que la mejor inspiración aparece en los días de mayor sufrir, te animo a que sigas escribiendo que lo haces de forma fenomenal.

Un saludo :)
 
Recoges las alas como si todo hubiese acabado.

Guardas los monstruos de mis piernas

en cualquier baúl de esos que no volverás a abrir,

y te envuelves del acento cálido de otros labios

que se mueren por tocar el cielo de tus lunares en línea recta.


Recoges vida y guardas la muerte de mis caderas,

dices que ya no te quedas en esta toalla

que nos ha visto desnudos

para vislumbrar el último atardecer de nuestra vida

en tus pestañas verdes.


Y dime que me quieres,

que no hay amaneceres sin mis dientes,

que te mueres por derribar los estantes de mis sueños

y convertirlos en un lío pasajero de plumas y gatos.


Dime que me quieres y volaremos lento,

susurraré lento hasta tu apellido en tus oídos

y te arañaré la espalda cada vez que quieras huir de mi vida

y coseré mis labios a tu cuello

y destrozaremos mil veces la cama y la mesa de la cocina.


Recoge mi vida, que aún no está gastada

y ahórrala para cuando nos quedemos sin aire.

Dime que me quieres y nos habitaremos siempre.

Que bello amiga Sara, sugerentes imágenes y certeras metáforas pueblan tus hermosos versos, me ha impactado lo de los monstruos de mis piernas, me parece un hallazgo poético de primer orden, la verdad es que me ha gustado mucho todo el poema. Abrazote vuela. Paco.
 
Recoges las alas como si todo hubiese acabado.

Guardas los monstruos de mis piernas

en cualquier baúl de esos que no volverás a abrir,

y te envuelves del acento cálido de otros labios

que se mueren por tocar el cielo de tus lunares en línea recta.


Recoges vida y guardas la muerte de mis caderas,

dices que ya no te quedas en esta toalla

que nos ha visto desnudos

para vislumbrar el último atardecer de nuestra vida

en tus pestañas verdes.


Y dime que me quieres,

que no hay amaneceres sin mis dientes,

que te mueres por derribar los estantes de mis sueños

y convertirlos en un lío pasajero de plumas y gatos.


Dime que me quieres y volaremos lento,

susurraré lento hasta tu apellido en tus oídos

y te arañaré la espalda cada vez que quieras huir de mi vida

y coseré mis labios a tu cuelloxcelen

y destrozaremos mil veces la cama y la mesa de la cocina.


Recoge mi vida, que aún no está gastada

y ahórrala para cuando nos quedemos sin aire.

Dime que me quieres y nos habitaremos siempre.

Llamamiento de amor que se plaga de sensaciones
e imagenes que se expanden en esa refundacion
de susurros amables
excelente estructura amorosa.
sludos de luzyabsenta
 

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