humanoide
Poeta fiel al portal
Dime tu nombre
En la oscuridad total,
siento lo sutil de tu presencia,
la helada existencia de tu ser,
el aroma inconfundible de tu desnudez.
Busco la tersura de tu piel,
y toco tus labios…
Tus carnosos labios,
sigo hasta tocar tus parpados…
Tus temblorosos parpados,
acaricio tu cabello,
la timidez de tu cuello,
la perfección de tus senos
y la esbeltez de tu inquieta cintura,
me detienes al llegar a tus caderas,
para luego lentamente
dirigir mi tacto a tu intimidad,
siempre en silencio total,
cada noche con tu humilde mortal.
Pero dime:
¿Por qué no puedo tocar tus caderas?
¿Qué escondes en tu esquiva espalda?
Y…
¿Cómo es que te llamas?
Tu piel es fría…
Extrañamente fría.
En la oscuridad total,
siento lo sutil de tu presencia,
la helada existencia de tu ser,
el aroma inconfundible de tu desnudez.
Busco la tersura de tu piel,
y toco tus labios…
Tus carnosos labios,
sigo hasta tocar tus parpados…
Tus temblorosos parpados,
acaricio tu cabello,
la timidez de tu cuello,
la perfección de tus senos
y la esbeltez de tu inquieta cintura,
me detienes al llegar a tus caderas,
para luego lentamente
dirigir mi tacto a tu intimidad,
siempre en silencio total,
cada noche con tu humilde mortal.
Pero dime:
¿Por qué no puedo tocar tus caderas?
¿Qué escondes en tu esquiva espalda?
Y…
¿Cómo es que te llamas?
Tu piel es fría…
Extrañamente fría.