Dime vida,
porqué desbarataste mis expectativas;
yo, que me entregué a tu aliento,
yo que me sumergí
en el futuro que prometías.
Quizás debieras traer puesto
de instrucciones un libro,
porque en algún momento,
en el viaje de iniciación,
una tuerca indispensable
en el camino se extravió.
Me susurraste una balada,
tan suave,
que en mis oídos se instaló
desde los años primeros
y alentada, su tono creció,
por las palabras
que los libros encerraban
y que a verdad respiraban.
¡Creía en tantas cosas
que falsas pronto resultaron!.
Amor, sueños, esperanzas:
barquitos de fino papel
que los días, infinitos, arrojaron,
para naufragar en las orillas
de la cruel, irremediable realidad,
en la que se ahogaron.
Ya no soy un ingenuo;
sólo un espíritu amargado
cuyos colores vitales,
están desdibujados y desgarrados.
Únicamente percibo
la constatación del fracaso,
que en una nube me envuelve,
de confusión, de desagrado y cansancio,
con lo que hasta ahora has hecho
para dirigir mis pasos.
porqué desbarataste mis expectativas;
yo, que me entregué a tu aliento,
yo que me sumergí
en el futuro que prometías.
Quizás debieras traer puesto
de instrucciones un libro,
porque en algún momento,
en el viaje de iniciación,
una tuerca indispensable
en el camino se extravió.
Me susurraste una balada,
tan suave,
que en mis oídos se instaló
desde los años primeros
y alentada, su tono creció,
por las palabras
que los libros encerraban
y que a verdad respiraban.
¡Creía en tantas cosas
que falsas pronto resultaron!.
Amor, sueños, esperanzas:
barquitos de fino papel
que los días, infinitos, arrojaron,
para naufragar en las orillas
de la cruel, irremediable realidad,
en la que se ahogaron.
Ya no soy un ingenuo;
sólo un espíritu amargado
cuyos colores vitales,
están desdibujados y desgarrados.
Únicamente percibo
la constatación del fracaso,
que en una nube me envuelve,
de confusión, de desagrado y cansancio,
con lo que hasta ahora has hecho
para dirigir mis pasos.