Nat Guttlein
さん
Dijiste que dolería y que lloraría.
Dijiste que todo no valdría la pena ni el llanto.
Dijiste que disfrutara la inmensidad del mundo.
Dijiste que la vida solo es un pañuelo de lágrimas ahogado.
Dijiste que las flores son una poesía a flor de piel.
Dijiste que aquellos detalles que parecen románticos solo esconden culpa.
Dijiste que mis ojos tenían la forma de una nuez.
Dijiste que ya no podías encontrar vida en mi mirar.
Dijiste que las fotos fueron hechas para atesorar las memorias.
Dijiste que los cofres de oro solo contienen los peores males que la literatura griega pueda representar.
Dijiste muchas cosas y sin embargo aún no puedo recordar.
Dijiste que el amor que yo te daba no era para ti.
Dijiste que el amor tenía formas que yo no entendía.
Dijiste que la ignorancia era mi bálsamo preferido.
Dijiste mucho de tan poco,
y poco de tanto.
Que se te olvidó decirme que tan triste podía sentirse ser yo sin estar tu aquí.
Dijiste que la vida sin cariño puede ser una cueva sin fondo y sin salida.
Y yo te digo,
que aún sigo presa en mi destino de no entenderte,
de no entendernos y de no entenderme a mí,
o al dolor que me recibe como una puesta de sol.
Dime algo más.
Quiero saber lo que tienes para decirme.
Dijiste que todo no valdría la pena ni el llanto.
Dijiste que disfrutara la inmensidad del mundo.
Dijiste que la vida solo es un pañuelo de lágrimas ahogado.
Dijiste que las flores son una poesía a flor de piel.
Dijiste que aquellos detalles que parecen románticos solo esconden culpa.
Dijiste que mis ojos tenían la forma de una nuez.
Dijiste que ya no podías encontrar vida en mi mirar.
Dijiste que las fotos fueron hechas para atesorar las memorias.
Dijiste que los cofres de oro solo contienen los peores males que la literatura griega pueda representar.
Dijiste muchas cosas y sin embargo aún no puedo recordar.
Dijiste que el amor que yo te daba no era para ti.
Dijiste que el amor tenía formas que yo no entendía.
Dijiste que la ignorancia era mi bálsamo preferido.
Dijiste mucho de tan poco,
y poco de tanto.
Que se te olvidó decirme que tan triste podía sentirse ser yo sin estar tu aquí.
Dijiste que la vida sin cariño puede ser una cueva sin fondo y sin salida.
Y yo te digo,
que aún sigo presa en mi destino de no entenderte,
de no entendernos y de no entenderme a mí,
o al dolor que me recibe como una puesta de sol.
Dime algo más.
Quiero saber lo que tienes para decirme.