Diminutos seres,
luminosos, se mueven
se extienden por el bosque,
levitan para irse a no sé dónde,
quizá se esconden,
van en orden con desdén
cubriendo el horizonte
de verde
perfumando el aire
a miel
mientras se pierden
más allá del ser
al que nuestra alma responde.
Yo me encuentro en el tropel,
entre esas luces
que hacen de red
pegadas a mi piel
atrayendo mi cuerpo
y manejando mis pies
hacia donde quieren,
donde quiera que me lleven
y pongo en ellos mi fe.
luminosos, se mueven
se extienden por el bosque,
levitan para irse a no sé dónde,
quizá se esconden,
van en orden con desdén
cubriendo el horizonte
de verde
perfumando el aire
a miel
mientras se pierden
más allá del ser
al que nuestra alma responde.
Yo me encuentro en el tropel,
entre esas luces
que hacen de red
pegadas a mi piel
atrayendo mi cuerpo
y manejando mis pies
hacia donde quieren,
donde quiera que me lleven
y pongo en ellos mi fe.
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