Ángeles deformados volando
en un cielo turbio y
transfigurado se quiebran
las alas en su lucha
por el bien al tratar de
alcanzar el mal.
Dios riéndose de ellos y
tomando una copa de vino
en el castillo hecho
de huesos, cráneos y
pieles de corderos.
Humanos y ángeles caídos, se
desvanece en las lágrimas
que el mundo llora
y se ahoga en el sudor
infernal de luchas
milenarias y fieras.
Toco a la puerta del castillo
de dios y me abren dos mujeres
desnudas y ruborizadas,
me hacen pasar frente
a las faldas de dios
y hacen que me hinque.
"Pater"
Luce una inscripción en
neón y colores chillones
sobre su cabellera dorada.
Hijo me dice sonriendo
piadosamente. ¿Qué haré
contigo, caray?
Las muchachas se ríen de mí
y veo que son gemelas, muy
buenas por cierto, y trato de
incorporarme pero me resulta
imposible.
No hijo, estarás así por
el resto de tus días, inclinado
bajo mi yugo y mi poder...
No responso,
sólo veo sus ojos furibundos
y sé que habla muy en serio.
Araño el piso y las uñas
se me separan de la carne,
la sangre corre por el suelo
lustroso
y veo mi reflejo carmesí en mi
sangre derramada.
Lo intento y la espalda se me rompe...
Me arrastro y agarro la
tela de la capa de dios,
seda, y la jalo y sólo dios
se ríe; Ja, ja, ja.
Miseria,
miseria,
ridiculización y
despojo.
Las gemelas se orinan sobre mi
cabeza y dios les da unas nalgadas
antes de llevárselas a la
habitación trasera.
Los ángeles me recuerdan a ti,
sus alas y sus manos fuertes.
Vuelan alto,
muy alto y las águilas
furiosas picotean
sus ojos hasta sacárselos
y bajar en picada para ofrecerlos
a sus crías.
Ángeles,
dioses,
caballeros sin rango y sin
adiestramiento.
Dios ha ganado en esta batalla
donde no hay más batallas
que la que él crea, destruye
y vuelve a crear.
El eterno infinito de la creación.
en un cielo turbio y
transfigurado se quiebran
las alas en su lucha
por el bien al tratar de
alcanzar el mal.
Dios riéndose de ellos y
tomando una copa de vino
en el castillo hecho
de huesos, cráneos y
pieles de corderos.
Humanos y ángeles caídos, se
desvanece en las lágrimas
que el mundo llora
y se ahoga en el sudor
infernal de luchas
milenarias y fieras.
Toco a la puerta del castillo
de dios y me abren dos mujeres
desnudas y ruborizadas,
me hacen pasar frente
a las faldas de dios
y hacen que me hinque.
"Pater"
Luce una inscripción en
neón y colores chillones
sobre su cabellera dorada.
Hijo me dice sonriendo
piadosamente. ¿Qué haré
contigo, caray?
Las muchachas se ríen de mí
y veo que son gemelas, muy
buenas por cierto, y trato de
incorporarme pero me resulta
imposible.
No hijo, estarás así por
el resto de tus días, inclinado
bajo mi yugo y mi poder...
No responso,
sólo veo sus ojos furibundos
y sé que habla muy en serio.
Araño el piso y las uñas
se me separan de la carne,
la sangre corre por el suelo
lustroso
y veo mi reflejo carmesí en mi
sangre derramada.
Lo intento y la espalda se me rompe...
Me arrastro y agarro la
tela de la capa de dios,
seda, y la jalo y sólo dios
se ríe; Ja, ja, ja.
Miseria,
miseria,
ridiculización y
despojo.
Las gemelas se orinan sobre mi
cabeza y dios les da unas nalgadas
antes de llevárselas a la
habitación trasera.
Los ángeles me recuerdan a ti,
sus alas y sus manos fuertes.
Vuelan alto,
muy alto y las águilas
furiosas picotean
sus ojos hasta sacárselos
y bajar en picada para ofrecerlos
a sus crías.
Ángeles,
dioses,
caballeros sin rango y sin
adiestramiento.
Dios ha ganado en esta batalla
donde no hay más batallas
que la que él crea, destruye
y vuelve a crear.
El eterno infinito de la creación.