Santiago Oreggia
Poeta fiel al portal
El día era tormentoso,
la lluvia brotaba del cielo,
con gotas de melancolía,
y vientos de los lares sombríos
del corazón.
Días tormentosos,
que ameritan la meditación,
del alma interior.
Mi alma,
entre truenos, rayos,
lluvias y tormentas,
necesitaba que salga el sol.
Un rayo luminoso,
llamo mi atención,
tras el apareció el sol.
Como un regalo del infinito,
llegado del más allá,
de las estelas siderales,
de las cometas centellantes,
Dios me concedió el sol,
cargado de glamour,
belleza, sensualidad,
y amor.
Dios me envió al sol,

el sol eras vos amor.
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