Dios fingió su muerte,
anda por las calles, anda como todos
cargando la cruz de sus palabras,
la corona de su culpa.
Anda en la espera del Aquí
vistiendo la piel abigarrada del Ser
con su raiz hecha trizas
y sus puños amedrentados.
Porta un cuerpo que le ayuda a reconocer la sordera
de la tierra que pisa diferente
¿Qué murió contigo para que haya muerto
hasta el dolor?
Lo trae colgando de su cuello
envuelto en su manto de indiferencia
Dolor, dolor, ¿quién es?
es la máscara de Dios,
es su muerte, la muerte que no ha muerto.
Es un Dios que siempre huye
que se queda en el Dónde
Un Dios que huye de sus partes
y va a la vez y a la otra vez
Un Dios despedazado que parpadea
que calla y grita en un acorde.
Dios no ha muerto, Dios no ha muerto
ha venido a mi puerta
y me pide que le crea
ha venido a traerme su tiempo
y el Más de mi soberbia.
Cae estético a mis brazos
y el olvido también.
En su piel va grabada la herida
de una memoria peregrina,
una aurora arrrepentida que ilumina
las migas de mis ojos.
¿Por qué no me sacaste los ojos al deseo?
¿Por qué no te dejaste morir?
Dime, Háblame
¿qué queda? ¿una reliquia?
¿qué queda? ¿un hombre nuevo?
No hay que preguntar al libro abierto
la pregunta que en él no cabe, respondes.
Un abarazo, un beso
del muerto no muerto
Aleluya
Dios no ha muerto
anda por las calles, anda como todos
cargando la cruz de sus palabras,
la corona de su culpa.
Anda en la espera del Aquí
vistiendo la piel abigarrada del Ser
con su raiz hecha trizas
y sus puños amedrentados.
Porta un cuerpo que le ayuda a reconocer la sordera
de la tierra que pisa diferente
¿Qué murió contigo para que haya muerto
hasta el dolor?
Lo trae colgando de su cuello
envuelto en su manto de indiferencia
Dolor, dolor, ¿quién es?
es la máscara de Dios,
es su muerte, la muerte que no ha muerto.
Es un Dios que siempre huye
que se queda en el Dónde
Un Dios que huye de sus partes
y va a la vez y a la otra vez
Un Dios despedazado que parpadea
que calla y grita en un acorde.
Dios no ha muerto, Dios no ha muerto
ha venido a mi puerta
y me pide que le crea
ha venido a traerme su tiempo
y el Más de mi soberbia.
Cae estético a mis brazos
y el olvido también.
En su piel va grabada la herida
de una memoria peregrina,
una aurora arrrepentida que ilumina
las migas de mis ojos.
¿Por qué no me sacaste los ojos al deseo?
¿Por qué no te dejaste morir?
Dime, Háblame
¿qué queda? ¿una reliquia?
¿qué queda? ¿un hombre nuevo?
No hay que preguntar al libro abierto
la pregunta que en él no cabe, respondes.
Un abarazo, un beso
del muerto no muerto
Aleluya
Dios no ha muerto