Eres la catarsis del alma
y la corrupción del cuerpo;
musa mortal
de placeres divinos,
ardiente ser
de ondosa parte
que me eleva
al más alto punto
del clímax celestial.
Diosa de paciones perfectas,
molde de toda feminidad;
eres enajenación
en mi mundo mas pensante
eres mi dulce amalgama
de experiencia y juventud.
Has tomado mi cuerpo
y los has esclavizado
Con tu don de sirena,
arrastrándome
por el mar de pecados
que un beato expurgaría,
pero que yo
acojo sin temor
al desconocido amanecer.