PITEIRA
Poeta que considera el portal su segunda casa
Sus ojos me miraban
embaucadores,
sus labios me ofrecían
sus mil sabores
y yo me hundía
en su dulce regazo
y me rendía.
Danzaban para mí
como dos diosas,
como en el viento danzan
las mariposas.
Yo las miraba
y en su tierna sonrisa
me enamoraba.
Han pasado los días…
¿Ya no recuerdas
que aquella dulce noche
yo quise eterna?
Yo no me olvido,
porque vuelva esa noche
sueño, suspiro.
Diosas de carne y hueso
que me mimasteis
en una noche loca
y me besasteis...
miradme ahora,
mirad mi gran anhelo
y mi zozobra.
embaucadores,
sus labios me ofrecían
sus mil sabores
y yo me hundía
en su dulce regazo
y me rendía.
Danzaban para mí
como dos diosas,
como en el viento danzan
las mariposas.
Yo las miraba
y en su tierna sonrisa
me enamoraba.
Han pasado los días…
¿Ya no recuerdas
que aquella dulce noche
yo quise eterna?
Yo no me olvido,
porque vuelva esa noche
sueño, suspiro.
Diosas de carne y hueso
que me mimasteis
en una noche loca
y me besasteis...
miradme ahora,
mirad mi gran anhelo
y mi zozobra.