Buenos tardes,
quiero que me venda
el más grande, suculento y fresco
trozo de amor.
Deshágase de los extremos
sin tanto preludio desgastante
ni archi reconocido final.
Sin un discurso ni sermón,
listo para echarle mano
a su parte más tangible.
Sin aderezo,
sin condición,
sin culpa
ni maldita explicación.
Aquel! aquel se ve bastante bien;
blanco, suave y tierno
pero de plano, córtele la lengua,
haga un batido con sus sesos
y déselo, con mi bendición,
al perro.
Así, inconsciente pero operante.
Un autómata generador de placer
que no te exija ni te cobre
ni un misero gramo
de noble sentimiento.
No lo piense demasiado
que mi tiempo no es igual al suyo.
Apenas si llego hasta la cena
y con los restos, más café,
al desayuno continental.
¿American?
¿¡Qué!?
Trasfondo filosófico:
"Ninguno"
(Ahórrate el bla blá)
Última edición: