Yolanda Roman
Poeta recién llegado
Escalera de dolor que se sube más de una vez,
¡Ay si fuese oportuno meditar que remediar!
Tendrían los golpes de miel sin empalagar,
dejando cero secuelas de heridas y reclamos.
No importa que tan al galope se viera la agonía,
(Fuerza y motivo en coma profunda)
Asidos en la nada, abrazados con la muerte,
¿Adónde se dibuja la paz pese a la oscuridad?
¿Cuántas veces se anunciaba el consejo?
El tiempo dedicado a la mirada y el latir del corazón,
Acaso no había presentimiento alguno antes -¿No?-
Mentira sin colores, el caminar es a punta de instinto.
¿Acaso se necesitaba sacar de la lengua el miedo?
¿Mirarse pordiosero ante las injusticias ajenas e propias?
Ayer recordaba el vientre sus alumbramientos,
un amor mortal que se daba así mismo sin ajustes,
como se puede callar el infortunio cuando a los ojos,
directo sin desvió, un hijo asesina:
-La confianza,
-devoción
- amor sin reservas
-un frustrado contacto del perdón
mientras lleva a una madre a la desolación.
Yolanda Román
Derechos Reservados Junio 21,2008
¡Ay si fuese oportuno meditar que remediar!
Tendrían los golpes de miel sin empalagar,
dejando cero secuelas de heridas y reclamos.
No importa que tan al galope se viera la agonía,
(Fuerza y motivo en coma profunda)
Asidos en la nada, abrazados con la muerte,
¿Adónde se dibuja la paz pese a la oscuridad?
¿Cuántas veces se anunciaba el consejo?
El tiempo dedicado a la mirada y el latir del corazón,
Acaso no había presentimiento alguno antes -¿No?-
Mentira sin colores, el caminar es a punta de instinto.
¿Acaso se necesitaba sacar de la lengua el miedo?
¿Mirarse pordiosero ante las injusticias ajenas e propias?
Ayer recordaba el vientre sus alumbramientos,
un amor mortal que se daba así mismo sin ajustes,
como se puede callar el infortunio cuando a los ojos,
directo sin desvió, un hijo asesina:
-La confianza,
-devoción
- amor sin reservas
-un frustrado contacto del perdón
mientras lleva a una madre a la desolación.
Yolanda Román
Derechos Reservados Junio 21,2008