cefalopoide
Poeta recién llegado
La rimbombante herrumbre derruída de tu llanto
ya no tiene corazón que el viento amarre.
Mándame este mensaje:
refréscame porqué odiarte,
negocia el rearme
y ahórrame amarte.
Aunque una de mis partes,
leal a mí mismo y amable,
sueña tu cosmos de barro,
me sabe a hierro
mascar en ira tu nombre;
ser las sobras del deseo,
ser costumbre en las heridas.
El orgullo es grande,
como glande ante tu cuerpo enorme,
mojado y suave.
Te tuve hambre y ya no quiero, no me sabe.
Si soy sincero me enfado, y el fuego,
que parece justo y cierto,
quiebra la línea de cristal del tiempo
donde estábamos en juego,
y ante todo, primero,
fuimos almas
que compartieron amor y karma.
Sin claridad,
mejor nada.
ya no tiene corazón que el viento amarre.
Mándame este mensaje:
refréscame porqué odiarte,
negocia el rearme
y ahórrame amarte.
Aunque una de mis partes,
leal a mí mismo y amable,
sueña tu cosmos de barro,
me sabe a hierro
mascar en ira tu nombre;
ser las sobras del deseo,
ser costumbre en las heridas.
El orgullo es grande,
como glande ante tu cuerpo enorme,
mojado y suave.
Te tuve hambre y ya no quiero, no me sabe.
Si soy sincero me enfado, y el fuego,
que parece justo y cierto,
quiebra la línea de cristal del tiempo
donde estábamos en juego,
y ante todo, primero,
fuimos almas
que compartieron amor y karma.
Sin claridad,
mejor nada.