Lôren
Poeta fiel al portal
Más de una vez me he visto en la terrible confusión
de preparar, muy presta, un plato de lentillas
y aplicarme dos diminutas lentejas en la córnea.
No han faltado las ocasiones extrañas
en que he desternillado un tornillo
al tiempo que me destornillaba, sin más, de la risa.
Mi cerebro se vuelve una maraña de vocablos
donde no existe diferencia posible entre
las excusas y las exclusas,
las sesiones y las secciones,
las mantas o los mantras.
Soy acaso la única que desconoce la diferencia
entre purpúreo y epicúreo, acético y ascético?
En los momentos más íntimos he llegado a dudar
entre un estado de hesitación o de excitación !
Y así, confundo, sin poder remediarlo:
las castas con la caspa, los ciervos con los siervos,
los efectos con los afectos, los pollos con los hoyos
la pana con la pala y hasta tus besos con mis sesos.
No distingo entre un trastero y un trasero
y he llegado , en alguna rara ocasión,
a colocar en mis senos la sartén
olvidando el sofrito en mi sostén.
Como habitar en este grave delirio, esta dualidad?
no distingo el brazo del bazo, las ojeras de las orejas.
Todo dentro de mi es un eterno cócktel de palabras similares
que cabalgan unas sobre otras, sin acto de distinción.
Sufro de una terrible e incurable dislexia fronteriza
y esta es mi más tierna confección.
Quiero decir, confesión.
de preparar, muy presta, un plato de lentillas
y aplicarme dos diminutas lentejas en la córnea.
No han faltado las ocasiones extrañas
en que he desternillado un tornillo
al tiempo que me destornillaba, sin más, de la risa.
Mi cerebro se vuelve una maraña de vocablos
donde no existe diferencia posible entre
las excusas y las exclusas,
las sesiones y las secciones,
las mantas o los mantras.
Soy acaso la única que desconoce la diferencia
entre purpúreo y epicúreo, acético y ascético?
En los momentos más íntimos he llegado a dudar
entre un estado de hesitación o de excitación !
Y así, confundo, sin poder remediarlo:
las castas con la caspa, los ciervos con los siervos,
los efectos con los afectos, los pollos con los hoyos
la pana con la pala y hasta tus besos con mis sesos.
No distingo entre un trastero y un trasero
y he llegado , en alguna rara ocasión,
a colocar en mis senos la sartén
olvidando el sofrito en mi sostén.
Como habitar en este grave delirio, esta dualidad?
no distingo el brazo del bazo, las ojeras de las orejas.
Todo dentro de mi es un eterno cócktel de palabras similares
que cabalgan unas sobre otras, sin acto de distinción.
Sufro de una terrible e incurable dislexia fronteriza
y esta es mi más tierna confección.
Quiero decir, confesión.
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