Francisco Borgoñoz Martinez
Poeta fiel al portal
Se liberó de la tormenta fría,
aquella vez que se llenó de cieno,
prisionero del Cielo amoratado,
a mor atado, que dormitó ciego.
Escribirá su hado las memorias
en el rincón temido de los sueños,
a recordar su historia cada noche,
sin ser capaz, de ver la luz divina.
Opina, corazón aletargado,
no calles las heridas otorgadas,
que tu bondad florezca cada día
en cada amanecer que solivianta.
Se llenó, íntegra, su voz dolida,
de poesía alocada, mera y sosa.
Melodías mudas, abigarradas,
que consolida la ausencia,
tatuada a flor de piel
en la pupila soez,
de tan odiosa distancia.
aquella vez que se llenó de cieno,
prisionero del Cielo amoratado,
a mor atado, que dormitó ciego.
Escribirá su hado las memorias
en el rincón temido de los sueños,
a recordar su historia cada noche,
sin ser capaz, de ver la luz divina.
Opina, corazón aletargado,
no calles las heridas otorgadas,
que tu bondad florezca cada día
en cada amanecer que solivianta.
Se llenó, íntegra, su voz dolida,
de poesía alocada, mera y sosa.
Melodías mudas, abigarradas,
que consolida la ausencia,
tatuada a flor de piel
en la pupila soez,
de tan odiosa distancia.
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