AlejandroCifuente
Poeta recién llegado
algún día vendrá la nieve para sofocarme de nuevo
como un anillo cuadrado que ilumina la fragancia de octubre
y los siervos estremecerán su puñal en tierra dura
con un martillo que pega como el bosque sin aviso
en la península mas dentada de mi cuerpo
pero no podrá colgar los colibríes que durmieron en mi cama
ni plantar una muerte sobre el barro
ni cancelar esta nuestra última conciencia
no podrá tampoco remedar la sangre
ni mojar los harapos del viento con ginebra
ni asomarse desde un pulpito a la frontera de mi pies
porque esta fogata es de nieve cuando el sueño parte entre dos cielos
hacia el lugar de las rosas de madera
y si otoño es un nombre destilado por esas aguas remotas
a dónde van las luces de la ciudad cuando se pierden en octubre
como un anillo cuadrado que ilumina la fragancia de octubre
y los siervos estremecerán su puñal en tierra dura
con un martillo que pega como el bosque sin aviso
en la península mas dentada de mi cuerpo
pero no podrá colgar los colibríes que durmieron en mi cama
ni plantar una muerte sobre el barro
ni cancelar esta nuestra última conciencia
no podrá tampoco remedar la sangre
ni mojar los harapos del viento con ginebra
ni asomarse desde un pulpito a la frontera de mi pies
porque esta fogata es de nieve cuando el sueño parte entre dos cielos
hacia el lugar de las rosas de madera
y si otoño es un nombre destilado por esas aguas remotas
a dónde van las luces de la ciudad cuando se pierden en octubre