andres3626
Poeta recién llegado
Hace tiempo un gigante golpeó mi esperanza,
y yo sin tener ni escudo ni espada,
en ausencia para defenderme de fuerzas,
con angustias se encadenó a mi alma.
Gotas saladas que me ahogarán
si no están tus brazos abiertos,
a un desierto sin esperanzas
si no son tus labios los despiertos.
Sentado en el suelo y sin gramo de fuerzas,
intentando romper las cadenas;
tras de mí se han abierto las puertas,
riendo a carcajadas por no poder cruzarlas.
Sólo una sonrisa, ha resultado ser
la energía que necesitaba mi alma,
al pensarlo, el día se ha vuelto inerte
y es que lo peor es, no vivir a la vuelta.
De todo al final resulta que si tuve alas,
pero nunca fui un ángel y no aprendí a volar;
con el gigante siempre encadenado a mí
sin tu sonrisa, asi, yo condenado a vivir.
y yo sin tener ni escudo ni espada,
en ausencia para defenderme de fuerzas,
con angustias se encadenó a mi alma.
Gotas saladas que me ahogarán
si no están tus brazos abiertos,
a un desierto sin esperanzas
si no son tus labios los despiertos.
Sentado en el suelo y sin gramo de fuerzas,
intentando romper las cadenas;
tras de mí se han abierto las puertas,
riendo a carcajadas por no poder cruzarlas.
Sólo una sonrisa, ha resultado ser
la energía que necesitaba mi alma,
al pensarlo, el día se ha vuelto inerte
y es que lo peor es, no vivir a la vuelta.
De todo al final resulta que si tuve alas,
pero nunca fui un ángel y no aprendí a volar;
con el gigante siempre encadenado a mí
sin tu sonrisa, asi, yo condenado a vivir.