Syd Carlyle
Poeta recién llegado
El viento vela la noche helada,
y las distancias, distancias enormes
e indefinidas que separan cada estrella,
o distancias que te separan a ti de mí,
o distancias entre el yo que soy, el que pudo ser,
y el que, tan siquiera, pudo llegar a poder ser,
-Todas las distancias- traen abismos al alma.
Todas ellas fustigan la angustia, y mecen la pena
del deseo inútil de todo cuanto uno quiere.
Traen la imposibilidad de todo lo que una vez fue;
la nostalgia de lo que se perdió, de lo que no se tuvo,
de lo que no se soñó tener.
-Las distancias son distancias-
Distancias que separan a uno en dos,
Distancias que son caminos que hay que elegir.
Elecciones que hay que tomar de si recorrer este camino,
o este otro, o aquel, o de si no recorrer camino ninguno.
¡Ah, las distancias son arrepentimientos eternos!
Arrepentimientos por haber escogido el camino de la izquierda,
y no el de la derecha. Arrepentimientos por dudar,
por detenerse uno a medio camino, por darse la vuelta,
y dándose cuenta de que es tarde, volvérsela a dar.
¡Ah, sueños de los otros caminos! ¡Sueños vanos,
parásitos succionadores del tiempo y la vida!
Flotáis atemporales en esta noche fría,
como flotan los pensamientos y las almas que se elevan,
pidiendo compasión para las horas de abyecto insomnio.
y las distancias, distancias enormes
e indefinidas que separan cada estrella,
o distancias que te separan a ti de mí,
o distancias entre el yo que soy, el que pudo ser,
y el que, tan siquiera, pudo llegar a poder ser,
-Todas las distancias- traen abismos al alma.
Todas ellas fustigan la angustia, y mecen la pena
del deseo inútil de todo cuanto uno quiere.
Traen la imposibilidad de todo lo que una vez fue;
la nostalgia de lo que se perdió, de lo que no se tuvo,
de lo que no se soñó tener.
-Las distancias son distancias-
Distancias que separan a uno en dos,
Distancias que son caminos que hay que elegir.
Elecciones que hay que tomar de si recorrer este camino,
o este otro, o aquel, o de si no recorrer camino ninguno.
¡Ah, las distancias son arrepentimientos eternos!
Arrepentimientos por haber escogido el camino de la izquierda,
y no el de la derecha. Arrepentimientos por dudar,
por detenerse uno a medio camino, por darse la vuelta,
y dándose cuenta de que es tarde, volvérsela a dar.
¡Ah, sueños de los otros caminos! ¡Sueños vanos,
parásitos succionadores del tiempo y la vida!
Flotáis atemporales en esta noche fría,
como flotan los pensamientos y las almas que se elevan,
pidiendo compasión para las horas de abyecto insomnio.