Tu mirada
camino marcó en el aire.
Y me he preguntado siempre
si por esa senda creaba destino
o porfiaba presente
forzándolo a ser
un balcón en mi inocencia.
Ya lejos de otros aires
muy dentro del tuyo, envuelto
por la suavidad de tus pestañas
el roce de tus palabras
y el sabor de tus labios
autorizabas con amor
que entero dejé mi cuerpo
arrodillado a los pies
de tu dulzura.
Me convertí en fuego
y rasgos del regreso quemé
iluminando con el corazón el cielo
sorprendido
de lo que mi alma por ti
osaba vivir.
Pero fue un rayo el que hizo
que buscara tus ojos confiado
y encontré que ellos
cerrados, negaban contención.
Y mientras a tientas regreso
el camino distinto a todos
me golpea, me derrumba y me arroja
a la profundidad de la herida
donde la esperanza se disuelve
y pregunta
¿Por qué prohibiste sentir?