Gabriel_saia
Poeta recién llegado
Nada nos atrae más que estos souvenirsNos llevan tan lejos los ancianos cánticos
El barro que corre por mis manos ya no existe; sólo lo relato.
La amargura de aquella yerba sigue aquí.
¿Pensaste?
¿Reíste?
¿Lloraste?
Más que ninguna, más que ninguno.
Algún día te daré más alegría de la que podrías pretender.
Nada perdemos,
nada te haría perder.
Amor de pocos pesos
Amor invaluable
Amor plausible
Me di cuenta que no es un hobby, es mi vida entera.
Después, más tarde, veré de qué manera
Te diré todo esto
Por más que no duela; pero, tanto calor, nos queme aquellos gélidos recuerdos.
Souvenirs, ancianos cánticos, barro, amarga yerba, alegría, más:
todo lo que nos recuerde aquello, el gélido sentido de la vida sin mí -sin ti, sin los demás-
Cariño ¡Oh, mi cariño!
Los pichones siguen anidando en nuestras manos, suaves.
Los niños ríen, felices.
Las canciones se entregan al cantor, dichosas.
Llamamos a los querubines de la inocencia, apasionados.
Llenamos nuestras almohadas de plumas cuasi azules, daltónicos.
Esto sigue.
No repara en daños, tampoco tiene medidas,
No repara en gastos: nadie tiene más que nosotros.
Te propongo: -inventa lo demás, a partir de ahora, ahora mismo-
El barro que corre por mis manos ya no existe; sólo lo relato.
La amargura de aquella yerba sigue aquí.
¿Pensaste?
¿Reíste?
¿Lloraste?
Más que ninguna, más que ninguno.
Algún día te daré más alegría de la que podrías pretender.
Nada perdemos,
nada te haría perder.
Amor de pocos pesos
Amor invaluable
Amor plausible
Me di cuenta que no es un hobby, es mi vida entera.
Después, más tarde, veré de qué manera
Te diré todo esto
Por más que no duela; pero, tanto calor, nos queme aquellos gélidos recuerdos.
Souvenirs, ancianos cánticos, barro, amarga yerba, alegría, más:
todo lo que nos recuerde aquello, el gélido sentido de la vida sin mí -sin ti, sin los demás-
Cariño ¡Oh, mi cariño!
Los pichones siguen anidando en nuestras manos, suaves.
Los niños ríen, felices.
Las canciones se entregan al cantor, dichosas.
Llamamos a los querubines de la inocencia, apasionados.
Llenamos nuestras almohadas de plumas cuasi azules, daltónicos.
Esto sigue.
No repara en daños, tampoco tiene medidas,
No repara en gastos: nadie tiene más que nosotros.
Te propongo: -inventa lo demás, a partir de ahora, ahora mismo-