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Divagaciones nocturnas

AMANT

Poeta adicto al portal

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Un gato trepidante escala
los grisáceos muros de mi alma;
sucumbe el silencio
en los soleados atardeceres de invierno;
se duerme un recién nacido…
por el viento arrullado;
y el monstruo colosal de la lascivia despierta,
bajo la lluvia inagotable de mi sed,
sobre ayeres que no cesan de ser.


Agónicas y platónicas son las noches en tu ausencia.
Me pregunto: ¿por qué no puedo compartirlas contigo?
Son espejos, los segundos,
que reflejan de mi esencia
los más intensos sentimientos,
entre ellos este enamoramiento
que es un arma que si estás conmigo
a todos los demonios que me acosan,
me ayuda a combatir
y si no, es disparada contra mí,
útil me es para suicidarme.


No puedo dejar de recordarte,
no sé cómo olvidarte.
Los murmullos de la noche
vociferan en mi oído verdades álgidas
que cortan cual bisturí
y asesinan mi felicidad,
no la dejan existir.
La oscuridad me asombra…
A la sombra de tu indiferencia,
perece mi olvidado ser
y me devora la nada
sobre un lecho de flores yertas
que mi muerte presagian.


Y entre tanta letra loca
y poesía enfermiza, bailamos juntas,
tú, vestida de novia, yo, besándote,
nuestras utopías se realizan al fin,
ensoñada adoración.


El frio de la realidad hiela mis adentros;
se mofa de este amor que me cunde,
que no puedo darte porque estás muy lejos,
y mi razón es marioneta de la desesperación.


Lóbregas preguntas invaden mi neocórtex:
¿Dónde estás?, ¿por qué ya no me lees?,
¿por qué ya no versas para mí
ni me envías mensajes?
Será acaso que tu amor por mí ha decrecido
así como la economía global.
No dejo de pensarte
mientras escucho una tormenta
que se avecina…
El número trece
flota en mi supersticiosa mente.
Tejiendo nubes con ganchos de relámpagos
se hallan los ángeles, a capricho
de mis delirantes neuronas.


El amor, que es mi mejor amigo,
en tu presencia, en tu compañía,
se transmuta en mi peor enemigo,
en soledad, sin vos, vida mía.


Amada, súcubo que me posee,
causa de este amor obsesivo
que al ritmo de mi ambivalencia crece,
consecuencia de un deseo divino:
perderte no quiero,
de amarte dejar, no puedo.


Lágrimas estelares y lunares son precipitadas;
trémulos y conmovidos, los astros suspiran,
al mirarnos en un beso fundidas;
los ojos negros del espacio,
son para siempre cerrados;
ya no sobrevuelan las sonrisas,
aves noctilucas, mis poéticas fantasías.




(Amanece de pronto)
Tú estás a mi lado,
tu cuerpo desnudo me estrecha,
así como siempre lo haces
cada vez que voy a dormir;
mis labios apenas despierto te besan;
mis piernas tan pronto comienzan a moverse
se dirigen impulsadas
por esta interminable fuerza…
a hacerte el desayuno:
huevos con jamón y una malteada de fresa,
y , con corazones de ésta, escribo te amo en el plato.
Al lado de tu almohada dejo un girasol
y un poema que dice, en silencio,
de qué manera y cuanto te adoro…;
que cosas haría por ti…


Despiertas y veo en tu sonrisa
el brillo del amor de Dios,
en tus ojos, de la ternura el color,
y entonces comprendo
que soy un manantial de besos,
de líquido y diáfano sentir
que pretende hacer florecer
las lívidas corolas que pueblan
el desierto jardín de tu esencia;
que soy tan tuya como del mar la marea…,
y del Sol el calor,
que te pertenezco.
Notas son los latidos,
arpegios que están en armonía con el universo,
en sintonía con una energía
que a la existencia da sentido…
y evidencia que es posible ser eterno…
 
Última edición:
Surrealismo, misticismo y realismo en un sólo poema. Interesante la lectura.
Un abrazo.
 
Divagaciones en la noche, donde se mezcla el surrealismo con la realidad, cuando el amor perturba y afloran temores y deseos al mismo tiempo, cuando la distancia se refleja en ansiedad ylos recuerdos de momentos felices se añoran.
Gran uso de las metaforas que plasma perfectamente tu sentir.
un abrazo
 

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Un gato trepidante escala
los grisáceos muros de mi alma;
sucumbe el silencio
en los soleados atardeceres de invierno;
se duerme un recién nacido…
por el viento arrullado;
y el monstruo colosal de la lascivia despierta,
bajo la lluvia inagotable de mi sed,
sobre ayeres que no cesan de ser.

Agónicas y platónicas son las noches en tu ausencia.
Me pregunto: ¿por qué no puedo compartirlas contigo?
Son espejos, los segundos,
que reflejan de mi esencia
los más intensos sentimientos,
entre ellos este enamoramiento
que es un arma que si estás conmigo
a todos los demonios que me acosan,
me ayuda a combatir
y si no, es disparada contra mí,
útil me es para suicidarme.

No puedo dejar de recordarte,
no sé cómo olvidarte.
Los murmullos de la noche
vociferan en mi oído verdades álgidas
que cortan cual bisturí
y asesinan mi felicidad,
no la dejan existir.
La oscuridad me asombra…
A la sombra de tu indiferencia,
perece mi olvidado ser
y me devora la nada
sobre un lecho de flores yertas
que mi muerte presagian.

Y entre tanta letra loca
y poesía enfermiza, bailamos juntas,
tú, vestida de novia, yo, besándote,
nuestras utopías se realizan al fin,
ensoñada adoración.

El frio de la realidad hiela mis adentros;
se mofa de este amor que me cunde,
que no puedo darte porque estás muy lejos,
y mi razón es marioneta de la desesperación.

Lóbregas preguntas invaden mi neocórtex:
¿Dónde estás?, ¿por qué ya no me lees?,
¿por qué ya no versas para mí
ni me envías mensajes?
Será acaso que tu amor por mí ha decrecido
así como la economía global.
No dejo de pensarte
mientras escucho una tormenta
que se avecina…
El número trece
flota en mi supersticiosa mente.
Tejiendo nubes con ganchos de relámpagos
se hallan los ángeles, a capricho
de mis delirantes neuronas.

El amor, que es mi mejor amigo,
en tu presencia, en tu compañía,
se transmuta en mi peor enemigo,
en soledad, sin vos, vida mía.

Amada, súcubo que me posee,
causa de este amor obsesivo
que al ritmo de mi ambivalencia crece,
consecuencia de un deseo divino:
perderte no quiero,
de amarte dejar, no puedo.

Lágrimas estelares y lunares son precipitadas;
trémulos y conmovidos, los astros suspiran,
al mirarnos en un beso fundidas;
los ojos negros del espacio,
son para siempre cerrados;
ya no sobrevuelan las sonrisas,
aves noctilucas, mis poéticas fantasías.



(Amanece de pronto)
Tú estás a mi lado,
tu cuerpo desnudo me estrecha,
así como siempre lo haces
cada vez que voy a dormir;
mis labios apenas despierto te besan;
mis piernas tan pronto comienzan a moverse
se dirigen impulsadas
por esta interminable fuerza…
a hacerte el desayuno:
huevos con jamón y una malteada de fresa,
y , con corazones de ésta, escribo te amo en el plato.
Al lado de tu almohada dejo un girasol
y un poema que dice, en silencio,
de qué manera y cuanto te adoro…;
que cosas haría por ti…

Despiertas y veo en tu sonrisa
el brillo del amor de Dios,
en tus ojos, de la ternura el color,
y entonces comprendo
que soy un manantial de besos,
de líquido y diáfano sentir
que pretende hacer florecer
las lívidas corolas que pueblan
el desierto jardín de tu esencia;
que soy tan tuya como del mar la marea…,
y del Sol el calor,
que te pertenezco.
Notas son los latidos,
arpegios que están en armonía con el universo,
en sintonía con una energía
que a la existencia da sentido…
y evidencia que es posible ser eterno…



Un extenso e intenso recorrido por tus versos nos dejan disfrutar de gratísima lectura. Hay en ella sensaciones y emociones encontradas que mantienen al lector atento y disfrutando de cada verso, para luego terminar cerrando con broche de oro tu preciosa obra en esa evidencia de amor eterno. Me encantó leerte.
Estrellas y besos
 
hola
amant
la belleza es intensa
pero la pasión no la has puesto de lado en tu poema
lo impregna todo.
y eso lo hace bello y singular
saludo placer conocerte
 

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Un gato trepidante escala
los grisáceos muros de mi alma;
sucumbe el silencio
en los soleados atardeceres de invierno;
se duerme un recién nacido…
por el viento arrullado;
y el monstruo colosal de la lascivia despierta,
bajo la lluvia inagotable de mi sed,
sobre ayeres que no cesan de ser.


Agónicas y platónicas son las noches en tu ausencia.
Me pregunto: ¿por qué no puedo compartirlas contigo?
Son espejos, los segundos,
que reflejan de mi esencia
los más intensos sentimientos,
entre ellos este enamoramiento
que es un arma que si estás conmigo
a todos los demonios que me acosan,

me ayuda a combatir
y si no, es disparada contra mí,
útil me es para suicidarme.


No puedo dejar de recordarte,
no sé cómo olvidarte.
Los murmullos de la noche
vociferan en mi oído verdades álgidas
que cortan cual bisturí
y asesinan mi felicidad,
no la dejan existir.
La oscuridad me asombra…
A la sombra de tu indiferencia,
perece mi olvidado ser
y me devora la nada
sobre un lecho de flores yertas
que mi muerte presagian.


Y entre tanta letra loca
y poesía enfermiza, bailamos juntas,
tú, vestida de novia, yo, besándote,
nuestras utopías se realizan al fin,
ensoñada adoración.


El frio de la realidad hiela mis adentros;
se mofa de este amor que me cunde,
que no puedo darte porque estás muy lejos,
y mi razón es marioneta de la desesperación.


Lóbregas preguntas invaden mi neocórtex:
¿Dónde estás?, ¿por qué ya no me lees?,
¿por qué ya no versas para mí
ni me envías mensajes?
Será acaso que tu amor por mí ha decrecido
así como la economía global.
No dejo de pensarte
mientras escucho una tormenta
que se avecina…
El número trece
flota en mi supersticiosa mente.
Tejiendo nubes con ganchos de relámpagos
se hallan los ángeles, a capricho
de mis delirantes neuronas.


El amor, que es mi mejor amigo,
en tu presencia, en tu compañía,

se transmuta en mi peor enemigo,
en soledad, sin vos, vida mía.


Amada, súcubo que me posee,
causa de este amor obsesivo
que al ritmo de mi ambivalencia crece,
consecuencia de un deseo divino:
perderte no quiero,
de amarte dejar, no puedo.


Lágrimas estelares y lunares son precipitadas;
trémulos y conmovidos, los astros suspiran,
al mirarnos en un beso fundidas;
los ojos negros del espacio,
son para siempre cerrados;
ya no sobrevuelan las sonrisas,
aves noctilucas, mis poéticas fantasías.




(Amanece de pronto)
Tú estás a mi lado,
tu cuerpo desnudo me estrecha,
así como siempre lo haces
cada vez que voy a dormir;
mis labios apenas despierto te besan;
mis piernas tan pronto comienzan a moverse

se dirigen impulsadas
por esta interminable fuerza…
a hacerte el desayuno:
huevos con jamón y una malteada de fresa,
y , con corazones de ésta, escribo te amo en el plato.
Al lado de tu almohada dejo un girasol
y un poema que dice, en silencio,
de qué manera y cuanto te adoro…;

que cosas haría por ti…


Despiertas y veo en tu sonrisa
el brillo del amor de Dios,
en tus ojos, de la ternura el color,

y entonces comprendo
que soy un manantial de besos,
de líquido y diáfano sentir
que pretende hacer florecer
las lívidas corolas que pueblan

el desierto jardín de tu esencia;
que soy tan tuya como del mar la marea…,
y del Sol el calor,
que te pertenezco.
Notas son los latidos,
arpegios que están en armonía con el universo,
en sintonía con una energía
que a la existencia da sentido…
y evidencia que es posible ser eterno…
Intensidad extrema, postigos de recuerdos que se cierran para reconocer
las pisadas de algo especial. Nace el recuerdo entre los pies de barro diluidos.
bello de veras en esa ejecucion de la noche donde los labios siempre son ensueño,
esperanza y melancolia. Te felicito por esta hermosa obra. besos de luzyabsenta
 

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