Margarita Díaz Mora
Poeta recién llegado
Qué objeto tan interesante es el espejo
-Qué triste a veces-
-Qué ridículo-
-Qué mentiroso,
como el espejo del cuento-
Hay espejos que sólo reflejan
lo que les conviene
y lo reflejan a su manera.
Hay otros que no reflejan nada
y que se dicen espejos.
También los que están empañados
por el vaho de la indiferencia
y todo les da lo mismo.
Están los que reflejan
exactamente lo que ven
y corren el riesgo de ser destrozados
en un momento de rabia.
Y están los que más me interesan:
Los que reflejan siempre
de dentro hacia fuera
y no de fuera hacia dentro.
Los que si por algo se te rompen,
te esperan con algo más
que con siete años de mala suerte.
Todos los espejos son ojos
y todos los ojos son espejos,
pero son pocos los que buscan
reflejar en lugar de ser reflejados,
ni buscan brindar conocimiento
en lugar de dar rienda suelta
a su narcisismo intrínseco.
Todos los espejos son ojos
y todos los ojos son espejos,
pero son pocos los que tienen
un cristal detrás
para ver a través de la imagen
que tratan de reflejar.
Todos los ojos del mundo
son espejos.
El mundo en sí es un gran espejo
que en su inconsciente y estúpido movimiento
ira a encontrarse
de lleno con el sol
y nos hará arder a todos.
Margarita Díaz Mora
-Qué triste a veces-
-Qué ridículo-
-Qué mentiroso,
como el espejo del cuento-
Hay espejos que sólo reflejan
lo que les conviene
y lo reflejan a su manera.
Hay otros que no reflejan nada
y que se dicen espejos.
También los que están empañados
por el vaho de la indiferencia
y todo les da lo mismo.
Están los que reflejan
exactamente lo que ven
y corren el riesgo de ser destrozados
en un momento de rabia.
Y están los que más me interesan:
Los que reflejan siempre
de dentro hacia fuera
y no de fuera hacia dentro.
Los que si por algo se te rompen,
te esperan con algo más
que con siete años de mala suerte.
Todos los espejos son ojos
y todos los ojos son espejos,
pero son pocos los que buscan
reflejar en lugar de ser reflejados,
ni buscan brindar conocimiento
en lugar de dar rienda suelta
a su narcisismo intrínseco.
Todos los espejos son ojos
y todos los ojos son espejos,
pero son pocos los que tienen
un cristal detrás
para ver a través de la imagen
que tratan de reflejar.
Todos los ojos del mundo
son espejos.
El mundo en sí es un gran espejo
que en su inconsciente y estúpido movimiento
ira a encontrarse
de lleno con el sol
y nos hará arder a todos.
Margarita Díaz Mora