José Luis Vera Vidal
MMC LIR
Ayer, note la presencia de un fantasma
desplazándose en mí pecho,
dejando tras de si, una estela de llanto
impío e irreverente, cediendo
mi alma al desconsuelo.
Extraña sensación de vacio,
al contemplar esa figura,
fascinante, fantástica, llena
de calor y hielo,
sofocante y plena.
No pasa de la imaginación,
en la eterna duda,
metáfora maldita colmada
de desapego inútil,
en luna llena.
Mil imágenes,
guardadas rememoran
un pensamiento inútil,
adorando a una imagen de marfil
tallada a mano detrás de un cristal.
Ante un lunático adorador
de imágenes impías, amante de
la nada, tan lleno de ella,
por eso la niego
y a nada llego.
desplazándose en mí pecho,
dejando tras de si, una estela de llanto
impío e irreverente, cediendo
mi alma al desconsuelo.
Extraña sensación de vacio,
al contemplar esa figura,
fascinante, fantástica, llena
de calor y hielo,
sofocante y plena.
No pasa de la imaginación,
en la eterna duda,
metáfora maldita colmada
de desapego inútil,
en luna llena.
Mil imágenes,
guardadas rememoran
un pensamiento inútil,
adorando a una imagen de marfil
tallada a mano detrás de un cristal.
Ante un lunático adorador
de imágenes impías, amante de
la nada, tan lleno de ella,
por eso la niego
y a nada llego.