chc
Christian
A Rosana.
Hasta el más ínfimo
de todos los supuestos
trágicos malhumores
se convierte ahora
en un motín de dudas insaciables.
Te pretendo ensimismada,
virgen del afuera,
ese derredor que nos separa.
Te recuerdo, aniñada,
abrazada a la idea de tenerme.
Te tengo, ilusionada,
con la creencia acumulada
de tanto creerla,
de que seguiré tus instintos
a pesar de ser el raro
que se esconde tras un gesto.
Sin embargo me tenés
más allá de la inconciencia,
más allá de la premura
que doblega mi paciencia,
más allá de la distancia que separa,
de la distancia que no era.
Y me tenés
porque es necesario tenerme,
pero mucho más necesario
es que yo te tenga,
a pesar del malhumor
y de tu afuera,
porque aunque la renuncia
sea un diario pendiente
yo sé que vos también
me tenés, ilusionada,
con esa bendita creencia acumulada
desvirgada de tanto creerla,
de que lo raro no es más
que una manifestación de lo diverso,
pero por sobre todo,
me recordás,
de una forma menos parecida
al yo que hoy te abraza.
A sabiendas del fantasma
ya olvidado
que hoy se viste de distancia
vos y yo confiamos
en aquello que es distinto.
Porque al fin y al cabo
tu distancia y la mía
son básicamente iguales.
Pero la puta,
como jode
que hasta el más ínfimo
de todos los supuestos
trágicos malhumores
se convierte ahora
en un motín
de dudas insaciables
Hasta el más ínfimo
de todos los supuestos
trágicos malhumores
se convierte ahora
en un motín de dudas insaciables.
Te pretendo ensimismada,
virgen del afuera,
ese derredor que nos separa.
Te recuerdo, aniñada,
abrazada a la idea de tenerme.
Te tengo, ilusionada,
con la creencia acumulada
de tanto creerla,
de que seguiré tus instintos
a pesar de ser el raro
que se esconde tras un gesto.
Sin embargo me tenés
más allá de la inconciencia,
más allá de la premura
que doblega mi paciencia,
más allá de la distancia que separa,
de la distancia que no era.
Y me tenés
porque es necesario tenerme,
pero mucho más necesario
es que yo te tenga,
a pesar del malhumor
y de tu afuera,
porque aunque la renuncia
sea un diario pendiente
yo sé que vos también
me tenés, ilusionada,
con esa bendita creencia acumulada
desvirgada de tanto creerla,
de que lo raro no es más
que una manifestación de lo diverso,
pero por sobre todo,
me recordás,
de una forma menos parecida
al yo que hoy te abraza.
A sabiendas del fantasma
ya olvidado
que hoy se viste de distancia
vos y yo confiamos
en aquello que es distinto.
Porque al fin y al cabo
tu distancia y la mía
son básicamente iguales.
Pero la puta,
como jode
que hasta el más ínfimo
de todos los supuestos
trágicos malhumores
se convierte ahora
en un motín
de dudas insaciables