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DIVERTIMENTO (Romance)

El hidalgo navegante

Poeta recién llegado
Cuando empiezan los amores
no se atiende a las razones
los amantes son actores
ciegos por sus emociones.


Ya el tiempo, traerá rencores
y unas cuantas decepciones,
¡se tratarán de cabrones!
y casi no habrán ardores.


Dejo pues estas tensiones
para otros narradores
y me centro en los amores
con todas sus ilusiones.


Empiezo, sin dilaciones,
con una historia de amores,
y siendo todos mayores
puedo hablar de otras pasiones:


Os presento a los actores,
a un lado, sin pretensiones,
alguno de los Ramones,
y en el otro está Dolores.


Lavandera era Dolores
y entre otras atribuciones,
tenía buenos melones
que provocaban sudores.


Ramón, para estas sazones,
baste decir mis señores,
y para rendirle honores,
que era dado a las pasiones.


Por el río iba Dolores
con la ropa y los jabones
y Ramón y otros señores
ahí mismo tomando rones.


Ella, al ver admiradores
meneaba bien los melones
caminando sin pudores
para estupor de los señores.


Ramón dijo entre sudores:
serán buenos estos rones
que ya veo alucinaciones
y dos enormes resplandores.


De seguro que es Dolores
muy famosa por sus dones
y por despertar pasiones,
dijo uno de los señores.


Pues si estas no son visiones,
déjenme solo señores
y márchense con sus rones
dijo Ramón entre rubores.


Y se fueron los señores
no sin darle de punzones
pues tenían sus razones
pero sin ir a mayores.


Él fue al paso de Dolores
para alabarle sus dones
y exponer sus pretensiones
adornándolas con flores.


Señora de mis amores
beso tus pies y talones
preámbulo de otros favores
tales como tus faldones.


Pero, tu qué me propones
tan directo y sin razones
le contestaba Dolores
ya de todos los colores.


No montes tantos follones
que ambos somos pecadores
muy dados a los ardores
sin calzones ni faldones.


Ay, mi señor, no me azores
u obtendrás dos bofetones
pues no soy de esos pendones
que se entregan sin razones.


Sí tengo buenas razones,
que a tus oídos serán flores
que te harán sentir ardores
y me darás tus pezones.


Bribón entre los bribones
se te han subido los licores
para que no me valores
y me increpes con ficciones.


Pues estas son mis razones:
una hacienda, de las mejores
y doblones a millones
entre otros muchos valores.


Buenas son estas razones
mi señor entre señores
haga suyos mis faldones
y cómase mis pezones.

Alex Pasquín Ferrer
 
jojoj interesante final, grato leerle saludos
Cuando empiezan los amores
no se atiende a las razones
los amantes son actores
ciegos por sus emociones.


Ya el tiempo, traerá rencores
y unas cuantas decepciones,
¡se tratarán de cabrones!
y casi no habrán ardores.


Dejo pues estas tensiones
para otros narradores
y me centro en los amores
con todas sus ilusiones.


Empiezo, sin dilaciones,
con una historia de amores,
y siendo todos mayores
puedo hablar de otras pasiones:


Os presento a los actores,
a un lado, sin pretensiones,
alguno de los Ramones,
y en el otro está Dolores.


Lavandera era Dolores
y entre otras atribuciones,
tenía buenos melones
que provocaban sudores.


Ramón, para estas sazones,
baste decir mis señores,
y para rendirle honores,
que era dado a las pasiones.


Por el río iba Dolores
con la ropa y los jabones
y Ramón y otros señores
ahí mismo tomando rones.


Ella, al ver admiradores
meneaba bien los melones
caminando sin pudores
para estupor de los señores.


Ramón dijo entre sudores:
serán buenos estos rones
que ya veo alucinaciones
y dos enormes resplandores.


De seguro que es Dolores
muy famosa por sus dones
y por despertar pasiones,
dijo uno de los señores.


Pues si estas no son visiones,
déjenme solo señores
y márchense con sus rones
dijo Ramón entre rubores.


Y se fueron los señores
no sin darle de punzones
pues tenían sus razones
pero sin ir a mayores.


Él fue al paso de Dolores
para alabarle sus dones
y exponer sus pretensiones
adornándolas con flores.


Señora de mis amores
beso tus pies y talones
preámbulo de otros favores
tales como tus faldones.


Pero, tu qué me propones
tan directo y sin razones
le contestaba Dolores
ya de todos los colores.


No montes tantos follones
que ambos somos pecadores
muy dados a los ardores
sin calzones ni faldones.


Ay, mi señor, no me azores
u obtendrás dos bofetones
pues no soy de esos pendones
que se entregan sin razones.


Sí tengo buenas razones,
que a tus oídos serán flores
que te harán sentir ardores
y me darás tus pezones.


Bribón entre los bribones
se te han subido los licores
para que no me valores
y me increpes con ficciones.


Pues estas son mis razones:
una hacienda, de las mejores
y doblones a millones
entre otros muchos valores.


Buenas son estas razones
mi señor entre señores
haga suyos mis faldones
y cómase mis pezones.

Alex Pasquín Ferrer
 

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