Alfredo Munoz
Poeta recién llegado
Divina esencia
Yo amor, así, en ti ensimismado;
No se ya, si reír o llorar.
La risa, te pertenece a ti.
¡Indivisiblemente!
En cuanto al llanto:
El, también se asió a ti
Lleno de esperanza.
Con su diamantino destello
Ensalzando tú serena belleza,
Se regenera en su mística generosidad.
¡Maravillosa simbiosis
La del llanto y tu belleza!
Todo en la creación,
Por razón de su divina esencia,
Aspira a la perfección.
¿Podría yo anhelar menos?
Así, en loor de mi divina cuna,
Vislumbro yo tú natural abolengo:
¡Regocijándome en tu intrínseca belleza!
Yo amor, así, en ti ensimismado;
No se ya, si reír o llorar.
La risa, te pertenece a ti.
¡Indivisiblemente!
En cuanto al llanto:
El, también se asió a ti
Lleno de esperanza.
Con su diamantino destello
Ensalzando tú serena belleza,
Se regenera en su mística generosidad.
¡Maravillosa simbiosis
La del llanto y tu belleza!
Todo en la creación,
Por razón de su divina esencia,
Aspira a la perfección.
¿Podría yo anhelar menos?
Así, en loor de mi divina cuna,
Vislumbro yo tú natural abolengo:
¡Regocijándome en tu intrínseca belleza!