IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Dios se viste de esclavo,
sufre en una cruz de barro,
que sembró el mismo,
que llevó
aún sabiendo su condena,
nuevas alturas reclaman nuevas almas,
este orbe de negra finitud,
moldea los espacios turbios,
de enjambres cegados,
manipulación de destinos ya escritos,
porque nunca sabemos
cuando hemos de morir,
estelas de esperanzas esperables,
ensombrecen los cielos
con un color indescriptible,
en el altar de la resurrección,
la sangre come de su trono,
se marchitará el tiempo del mundo,
cuando ya no se pueda imaginar,
cuando el espacio sea su cielo,
su dominio,
su reino implacable,
pútrido sendero
de revelación carnal,
cuando la carne deje de degradarse,
su poder emancipará a nuevas alturas,
para no dejarnos escapar,
la era de un nuevo dios
devorará nuestra libertad
de creer en lo que queramos,
nuestros sueños
no nos pertenecerán,
quedará
solo la determinación de su poder,
y nos arrodillaremos
ante su idolatrada corrupción.
sufre en una cruz de barro,
que sembró el mismo,
que llevó
aún sabiendo su condena,
nuevas alturas reclaman nuevas almas,
este orbe de negra finitud,
moldea los espacios turbios,
de enjambres cegados,
manipulación de destinos ya escritos,
porque nunca sabemos
cuando hemos de morir,
estelas de esperanzas esperables,
ensombrecen los cielos
con un color indescriptible,
en el altar de la resurrección,
la sangre come de su trono,
se marchitará el tiempo del mundo,
cuando ya no se pueda imaginar,
cuando el espacio sea su cielo,
su dominio,
su reino implacable,
pútrido sendero
de revelación carnal,
cuando la carne deje de degradarse,
su poder emancipará a nuevas alturas,
para no dejarnos escapar,
la era de un nuevo dios
devorará nuestra libertad
de creer en lo que queramos,
nuestros sueños
no nos pertenecerán,
quedará
solo la determinación de su poder,
y nos arrodillaremos
ante su idolatrada corrupción.