jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
fui perdiendo a mi mujer de manera gradual
e irreversible
un aciago lunes me quedé sin su esbelta
y bien dibujada pierna izquierda,
y al día siguiente ya tampoco tenía
su deliciosa pierna derecha
24 horas después, su brazo izquierdo salió
para siempre de mi vida,
y su otro brazo hizo lo mismo la tarde
del jueves de esa fatídica semana
ya el viernes acabó también marchándose
la mitad superior de su tronco (extrañaré esas tetas),
y luego llegó y se fue el sábado y con él
la otra mitad igual se fue para nunca más
volver (por suerte había futbol)
la casa habría quedado libre ya
de cualquier rastro de su presencia aquel mismo
domingo a más tardar
pero ese día comenzó la huelga de los empleados del
servicio municipal de recolección de basura
y como los perros que merodean por los alrededores despanzurran
a mordiscos las bolsas negras buscando comida entre los
desperdicios que uno embolsa en ellas y saca a la banqueta
su cabeza todavía la tengo en el congelador
e irreversible
un aciago lunes me quedé sin su esbelta
y bien dibujada pierna izquierda,
y al día siguiente ya tampoco tenía
su deliciosa pierna derecha
24 horas después, su brazo izquierdo salió
para siempre de mi vida,
y su otro brazo hizo lo mismo la tarde
del jueves de esa fatídica semana
ya el viernes acabó también marchándose
la mitad superior de su tronco (extrañaré esas tetas),
y luego llegó y se fue el sábado y con él
la otra mitad igual se fue para nunca más
volver (por suerte había futbol)
la casa habría quedado libre ya
de cualquier rastro de su presencia aquel mismo
domingo a más tardar
pero ese día comenzó la huelga de los empleados del
servicio municipal de recolección de basura
y como los perros que merodean por los alrededores despanzurran
a mordiscos las bolsas negras buscando comida entre los
desperdicios que uno embolsa en ellas y saca a la banqueta
su cabeza todavía la tengo en el congelador
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