Víctor Mileo
Poeta adicto al portal
Doce enanos portando cada uno una hora.
Vienen a visitar con pesadez las últimas frecuencias ,
el reloj decide parar.
Con un infarto de leche negra y café blanco.
Todo al revés minuciosamente escrito. La utopía sòlo llega,
para quien puede pagarla. Y todos pensamos !vaya mierda
de utopía! Mientras dirigimos una última mirada al reloj de la fábrica,
que no se para nunca, se derrite en los incineradores el cuco de plomo,
de los días sin pan. Y todo sigue igual.
Reservados todos los derechos©
Vienen a visitar con pesadez las últimas frecuencias ,
el reloj decide parar.
Con un infarto de leche negra y café blanco.
Todo al revés minuciosamente escrito. La utopía sòlo llega,
para quien puede pagarla. Y todos pensamos !vaya mierda
de utopía! Mientras dirigimos una última mirada al reloj de la fábrica,
que no se para nunca, se derrite en los incineradores el cuco de plomo,
de los días sin pan. Y todo sigue igual.
Reservados todos los derechos©
Última edición: