Doce números

César Guevar

Poeta que considera el portal su segunda casa
filas.jpg
Son horas de tedio y soledad entre la gente. Mil personas esperan sinmigo una esperación pausada, que acumula rabias y le roba horas a la vida sin algo a cambio que valga el más mínimo de los respiros.

Hay sillas, todas ocupadas. Faltan doce números de a quince minutos o más, cada uno, para llegar al mío. Lxs demás lo toman con calma (no yo...), no vale la pena otra cosa en la mente mientras exista la pequeña hendija para una satisfacción menos que mediocre.

Yo sigo haciendo letras sobre mi libreta pequeña; son como culebritas venenosas nacidas de mis dedos. Huele a conversación sin café, ni cigarros, ni teléfonos tontos, ni brisa, ni sol... ni cómoda. Luces blancas en un ambiente cargado, niñxs que callan.

Faltan todavía once malditos números para llegar al mío...​


Noviembre y horas perdidas, 2017.​
 
Última edición:
Muy bueno. Retratas muy bien esas esperas en las que uno padece el tiempo perdido. Observar a los otros con tedio, reconocernos y compartir un espacio y un momento fugaz. Uno suele olvidar ese tiempo porque nada vale, pero ahora que tú lo registras en tus letras se resignifica por lo bien descripto. Me encantó este pasaje:
"Yo sigo haciendo letras sobre mi libreta pequeña; son como culebritas venenosas nacidas de mis dedos"
Un abrazo:
Malena.
 
filas.jpg
Son horas de tedio y soledad entre la gente. Mil personas esperan sinmigo una esperación pausada, que acumula rabias y le roba horas a la vida sin algo a cambio que valga el más mínimo de los respiros.

Hay sillas, todas ocupadas. Faltan doce números de a quince minutos o más, cada uno, para llegar al mío. Lxs demás lo toman con calma (no yo...), no vale la pena otra cosa en la mente mientras exista la pequeña hendija para una satisfacción menos que mediocre.

Yo sigo haciendo letras sobre mi libreta pequeña; son como culebritas venenosas nacidas de mis dedos. Huele a conversación sin café, ni cigarros, ni teléfonos tontos, ni brisa, ni sol... ni cómoda. Luces blancas en un ambiente cargado, niñxs que callan.

Faltan todavía once malditos números para llegar al mío...​


Noviembre y horas perdidas, 2017.​
si yo te contara lo que nos pasa para sacar licencias y pasaportes, te asombrarías, grato leerte amigo
 
Muy bueno. Retratas muy bien esas esperas en las que uno padece el tiempo perdido. Observar a los otros con tedio, reconocernos y compartir un espacio y un momento fugaz. Uno suele olvidar ese tiempo porque nada vale, pero ahora que tú lo registras en tus letras se resignifica por lo bien descripto. Me encantó este pasaje:
"Yo sigo haciendo letras sobre mi libreta pequeña; son como culebritas venenosas nacidas de mis dedos"
Un abrazo:
Malena.
Hola. Muchas gracias, compañera. Cada día siento más necesidad de escribir sobre todo lo que me sucede. ¿Por qué? No lo sè. Solo las siento. Un abrazo.
 
si yo te contara lo que nos pasa para sacar licencias y pasaportes, te asombrarías, grato leerte amigo

Aquì también ha habido etapas muy duras con todo eso. Hoy tenemos otros problemas, pero conozco, por ejemplo, lo de quedarse a dormir en la calle, frente a un centro de salud, para poder tomar un número y ser atendido al día siguiente. Esperas malditas, sí.

Gracias por haber estado aquí. Un beso para tu corazón, Marianne.
 
filas.jpg
Son horas de tedio y soledad entre la gente. Mil personas esperan sinmigo una esperación pausada, que acumula rabias y le roba horas a la vida sin algo a cambio que valga el más mínimo de los respiros.

Hay sillas, todas ocupadas. Faltan doce números de a quince minutos o más, cada uno, para llegar al mío. Lxs demás lo toman con calma (no yo...), no vale la pena otra cosa en la mente mientras exista la pequeña hendija para una satisfacción menos que mediocre.

Yo sigo haciendo letras sobre mi libreta pequeña; son como culebritas venenosas nacidas de mis dedos. Huele a conversación sin café, ni cigarros, ni teléfonos tontos, ni brisa, ni sol... ni cómoda. Luces blancas en un ambiente cargado, niñxs que callan.

Faltan todavía once malditos números para llegar al mío...​


Noviembre y horas perdidas, 2017.​

No mi pana ¡¡ Una cola hasta pa"leer, te pasaste hehehehe. Te cuento que andaba buscando un lugar para echar una meadita y me dice un pana: llégate hasta ese centro comercial y doblas a la izquierda que hay un baño publico, me encontré con la mama de las colas y gente retorcida por las ganas de mear. Me dejé de vainas y eche tremenda meada en un poste de luz como los perros hehehe. Me alegra leerte en distancias largas.
 
Uff, César...
retrataste magistral y poéticamente bien esas horas de hastíos en algunos lugares donde indefectiblemente hay que hacer trámites personalmente, y realmente es un fastidio tener que soportar el tiempo que haga falta para poder lograr el objetivo.

Saludos y mis felicitaciones poeta, como siempre tienes mi admiración.
 
Hay que volverlo caos pera poder cosecharlo, mi compa.

Y mientras, el medro, el cálculo pragmático indolente y frívolo. Cálculo de cucarachas gigantes vestidas de azul, de amarillo, verde, blanco, rojo...

Ya destruyeron el "índice de felicidad". Ahora hay que destruir la esperanza. Hundir en la angustia, la tristeza, la frustración.

Se llama TORTURA.



Un abrazo, viejo.
 
No mi pana ¡¡ Una cola hasta pa"leer, te pasaste hehehehe. Te cuento que andaba buscando un lugar para echar una meadita y me dice un pana: llégate hasta ese centro comercial y doblas a la izquierda que hay un baño publico, me encontré con la mama de las colas y gente retorcida por las ganas de mear. Me dejé de vainas y eche tremenda meada en un poste de luz como los perros hehehe. Me alegra leerte en distancias largas.

Jajajajaja. ¡Y qué más queda, pues? Hay que hacer cola hasta para suicidarse en el metro (incluso los domingos por la noche... en la estación que sea). Pero tienes razón, nos toca ser un poco perros en todo esto. Y tal vez mostrar los dientes.

Un abrazo, pana mío. Gracias por acercarte. Ya saltan solo dos números para llegar al mío, pero la chama que atiende la caja se fue a comer...
 
Uff, César...
retrataste magistral y poéticamente bien esas horas de hastíos en algunos lugares donde indefectiblemente hay que hacer trámites personalmente, y realmente es un fastidio tener que soportar el tiempo que haga falta para poder lograr el objetivo.

Saludos y mis felicitaciones poeta, como siempre tienes mi admiración.

¿Sabes? Llegué de último... o de penúltimo, no sé, en el reparto universal de la paciencia. Me tocó muy poquita. Sobre todo cuando se trata de soportar esperas estúpidas que no dejan nada. Ese día me tocó estar metido en un banco, tal vez con otras quinientas personas o más, para nada... solo perder tiempo. Y es tiempo escaso de una vida que se desgasta y que no vas a recuperar nunca más. Dejamos tanta vida regada en esperas infructuosas que apenas vivimos la mitad de lo que deberíamos. No creo que ser paciente sea la opción correcta, sino el reclamo, la exigencia. Quienes dicen tener cerebros, deberían utilizarlos. O deberíamos echarlos a patadas.

Muchas gracias por haber estado aquí, mi consecuente Mar_, poeta y poesía. Se te quiere.
 
¡Qué bueno César este micro! hay que armarse de una paciencia infinita para soportar las colas: del paro, de tráfico , para el médico, para la seguridad social, para hacienda.........Nunca mejor dicho aquello de que somos números.:)
Saludos y feliz tarde

Entonces no sé por qué nos sentiremos otra cosa, jajaja. Ese día fue una tortura. Te saludo y agradezco, Valen_Tina.
 
filas.jpg
Son horas de tedio y soledad entre la gente. Mil personas esperan sinmigo una esperación pausada, que acumula rabias y le roba horas a la vida sin algo a cambio que valga el más mínimo de los respiros.

Hay sillas, todas ocupadas. Faltan doce números de a quince minutos o más, cada uno, para llegar al mío. Lxs demás lo toman con calma (no yo...), no vale la pena otra cosa en la mente mientras exista la pequeña hendija para una satisfacción menos que mediocre.

Yo sigo haciendo letras sobre mi libreta pequeña; son como culebritas venenosas nacidas de mis dedos. Huele a conversación sin café, ni cigarros, ni teléfonos tontos, ni brisa, ni sol... ni cómoda. Luces blancas en un ambiente cargado, niñxs que callan.

Faltan todavía once malditos números para llegar al mío...​


Noviembre y horas perdidas, 2017.​

Habria que estudiar cuantos tiempos se nos pierden...,la vida tan fugar y
elevando impedimentos para que nuestros espacios se pierdan. un bello
micro de analisis consustancial a los momentos vividos. me gustó
saludos amables de luzyabsenta
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba