Pinturicchio
Poeta recién llegado
Quién imaginaría que este resultaría el final.
Escribir a la luz de una rendija con luces de colores,
una pared de mugre marcada por mi pies
un techo llenos de telaraña salvajes como potros
y esa sensación que resulta ser tu diario de páginas arrancadas.
Aquí ya se perdió el encanto
aquí está dolorido el poeta.
Quién imaginaría que ese sillón estaría en el mismo sitio
y esa silla estaría junto al sillón, en el mismo sitio.
Pasan los minutos y el final es esto.
Felicidad improbable, rara forma para estar triste,
siempre se abre una puerta, cae algún libro, se rompe una página
y, sin embargo, todo queda en el mismo lugar
porque no sería justo cambiarle el destino
con la fuerza de la mano.
Escribir a la luz de una rendija con luces de colores,
una pared de mugre marcada por mi pies
un techo llenos de telaraña salvajes como potros
y esa sensación que resulta ser tu diario de páginas arrancadas.
Aquí ya se perdió el encanto
aquí está dolorido el poeta.
Quién imaginaría que ese sillón estaría en el mismo sitio
y esa silla estaría junto al sillón, en el mismo sitio.
Pasan los minutos y el final es esto.
Felicidad improbable, rara forma para estar triste,
siempre se abre una puerta, cae algún libro, se rompe una página
y, sin embargo, todo queda en el mismo lugar
porque no sería justo cambiarle el destino
con la fuerza de la mano.